10+1 cosas que odio de la traducción

A todos los que estamos en el mundillo nos atrae la traducción por una o mil razones, pero sabemos que a pesar de las satisfacciones que nos aporta, no es perfecta. Hay una frase que dice: «A menos que acepte mis defectos es seguro que dudaré de mis virtudes». Para entender la grandeza de la disciplina a la que dedicamos nuestros esfuerzos, debemos saber ver sus defectos y aunque nos guste, o quizás por eso, criticar muchas cosas que ocurren en el proceso traductológico o a su alrededor.

Yo por mi parte, si me lo permitís, voy a aprovechar por una vez mi odio en favor de la sociedad y no en su contra, como hasta ahora he venido haciendo :P, y voy a contar lo que menos me gusta de este mundillo. Comprenderéis que aquí hable solo del lado oscuro de cada tema, ya que comentaré lo que me gusta en otra entrada. Así, lo que menos me gusta es:
 

  1. Las búsquedas infructuosas: cuando nos encontramos ante un término o una expresión desconocida y no sabemos o no estamos seguros de lo que significa, es en esos momentos en los que se hace imprescindible una labor de investigación documental. Por desgracia, esta tarea no siempre da sus frutos de manera rápida y todos hemos acabado hasta el gorro de una expresión porque no lográbamos averiguar lo que significaba, si tenía un equivalente acuñado, si alguien notaría su ausencia tras un asesinato silente… En esos momentos hemos de armarnos de paciencia, algo clave que nos permitirá afrontar la tarea con la minuciosidad adecuada sin desesperarnos demasiado en el proceso.

     

  2. Las dudas: un informático sabe cuando ha hecho bien su trabajo; si un ordenador no funcionaba y ahora sí lo hace, su trabajo ha sido exitoso. Si un cocinero prueba su comida y ve que sabe bien, puede estar satisfecho con su trabajo. Un miembro de la SGAE ve que no te queda ni un céntimo en el bolsillo y se va a casa feliz. ¿Y un traductor? ¿Cómo tenemos la certeza de que hemos hecho un buen trabajo? Fácil, no la tenemos. Podemos intuirlo en función del mimo y del esfuerzo que le hayamos dedicado a nuestro trabajo, pero nada nos asegurará que esos esfuerzos han ido en la dirección correcta. Sí, hemos dedicado horas a la labor de investigación antes de elegir la mejor forma de transmitir el significado de una palabra que tenía ese matiz trascendental en el original, ¿pero de verdad era una opción correcta? Y si lo era, ¿era la mejor opción?

    El problema de los traductores es que generalmente nos movemos en una gran zona gris. No se trata de si una traducción es correcta o no (porque eso no es tan difícil saberlo), sino de si es una traducción excelente, de si hemos logrado la mejor forma de expresar el original en nuestra lengua de destino. Por ese motivo un perfeccionista sufrirá mucho traduciendo, porque lo primero que debemos asumir como traductores es que no lograremos la perfección, es por eso que la traducción es tan humana, pues al partir de nosotros peca de nuestro mismo defecto: la imperfección.

     

  3. La situación de las universidades: la mayoría de los que andamos por aquí pasando el rato somos o hemos sido estudiantes de la Licenciatura o del Grado de Traducción e Interpretación o de alguna carrera o máster afín. Sea como sea, casi todos hemos tenido la oportunidad de comprobar las miserias de nuestras universidades. Puede ser que nuestra universidad sea una de esas que no cuenta con las instalaciones adecuadas (cabinas, ordenadores, número de alumnos por clase…), los temarios de nuestras asignaturas parezcan elaborados por alguien que no ha traducido un texto en su vida o los profesores no tengan ni una mínima idea de cómo enseñar y motivar a los alumnos. Esa responsabilidad corresponde a la institución y sin duda falla en muchos casos, pero por desgracia también algunos alumnos parece que van allí a pasar el rato sin implicarse ni aprovechar las ventajas que la universidad les brinda. Aún recuerdo con tristeza ver a la mayoría de alumnos de mi universidad dejar morir una asociación de estudiantes de Traducción e Interpretación. Afortunadamente para todos, parece que ciertas actitudes están cambiando.

     

  4. Aquellos maravillosos textos: no siempre vamos a tener que traducir textos que nos resulten amenos, interesantes, prácticos o fáciles y hay que intentar sobrellevarlo. Está claro que unos textos nos agradan más que otros y seguro que recordamos con una sonrisilla ese escrito con el que disfrutamos especialmente. Son esos los que nos dan un respiro o una satisfacción especial porque el tema nos gusta, pero por desgracia son minoría. Y no solo eso, desafortunadamente, interés aparte, muchas veces nos presentan un texto que nos hace dudar de si el autor era un escritor o un boxeador de palabras (dejando sin sentido a una tras otra) Por eso a veces descifrar un texto es una aventura propia de Indiana Jones, si este fuese capaz de tener pegado su culo a una silla durante unas horas (propósito número 15 del año realizado: hablar sobre el culo de Indiana Jones). De todas formas que no os engañen, vosotros moláis más que Indiana Jones :).

Dan ganas de hacer esto cuando te encuentras un texto así

  1. El coste prohibitivo de las licencias de Software: a veces pienso, otras simplemente lo confirmo, que los responsables de las grandes empresas desarrolladoras de los principales programas TAO o de las APIs de las herramientas para traducir (Google, tú antes molabas) nos imaginan a los traductores autónomos como unos señores vestidos con frac, capa y portando un monóculo mientras damos instrucciones a nuestro mayordomo de cuántas vírgenes vamos a sacrificar en la próxima fiesta del embajador. Y no saben que el embajador ya no nos invita a esas fiestas, con lo divertidas que eran… Por desgracia no es así y no creo que cobrar varios cientos de euros por una licencia a un traductor que empieza a ganar sus primeros euros, o tener que invertir las ganancias de más de un mes en UN simple programa sea lo más proporcionado. Y si a eso le sumamos que hay programas que no merecen ni un euro porque parecen programados por monos psicóticos, la situación es aún más decepcionante.
     

  2. Lo poco valorados que estamos o la incomprensión del traductor:
    —¡Oh Dios, hay un muerto en mi cocina!
    —Tranquilo, solo es un traductor.
    —Menos mal, creía que era grave. ¡Qué susto!
    —Lo habrá traído el perro, ya sabes que le encanta traer porquería. Anda, trae una bolsa de basura que esto solo sirve de abono…

    Sí, el anterior diálogo quizás sea algo exagerado, pero como toda buena narración cómica (no digo que la mía sea buena), parte de una realidad que se exagera al máximo. No hablamos de cualquier cosa, esta cuestión probablemente sea la base de nuestras frustraciones profesionales. La mayoría de la sociedad no nos valora en su justa medida, y de esa sociedad forman parten nuestros familiares, nuestros amigos y sobre todo nuestros clientes, que en muchas ocasiones nos consideran como trabajadores de segunda, porque al fin y al cabo, nuestro trabajo se supone que lo podría hacer cualquiera. ¿Y es que cuántas veces no habremos oído frases como estas?:
    ¿Y eso de ser traductor es una carrera? Mi sobrina fue a la EOI, le salió más barato, y le enseñaron lo mismo que a vosotros. Ella es mejor traductora y puede hacer cualquier cosa que vosotros hagáis.
    —Bueno, no del todo, de momento ya no podrá hablar nunca más con su tía dije mientras sacaba el arma de repetición que todo buen traductor ha de llevar en el bolsillo.
     

  3. Los caraduras: seguro que a todos nos viene a la mente alguna situación que puede ilustrar este punto. Clientes que no pagan, supuestas pruebas de traducción que en realidad son empleadas para que traduzcamos gratuitamente un texto, tarifas vergonzosas o incluso plataformas web que recurren a sus usuarios para traducir gratuitamente su información a pesar de ganar millones o miles de millones de dólares. No dejemos que esta gente se aproveche de nosotros.

     

  4. Las críticas: sería de necios creer que las críticas por sí mismas son algo negativo. Y es que estas nos ayudan a progresar y a mejorar. Saber ver nuestros errores y poder corregirlos a la vez que aprendemos es un verdadero lujo. Por eso, hay pocas cosas más peligrosas que una persona que dice que nunca nadie le ha enseñado nada que no supiera. Y es que sin corregir errores, no podremos conseguir experiencia que no deja de ser  la palabra que usamos para referirnos a nuestras meteduras de pata.
    Dicho esto, es bien cierto que no todas las críticas son tan positivas, muchas proceden de puntos de vista fruto del desconocimiento, del sentimiento de superioridad (lo que entronca con el punto 6), de las veleidades o incluso de la inquina de ciertas personas. Aprende de las primeras y no dejes que te destrocen las segundas.

     

     

  5. Las tareas de gestión y promoción: yo aquí venía a traducir… pero no me dejan. Si somos trabajadores autónomos como ocurrirá en la mayoría de los casos, tendremos que lidiar con una serie de tareas que no creo que sean el sueño dorado de nadie. Tener que tratar con la administración para mantener al día nuestras obligaciones legales y fiscales, promocionar nuestros servicios para tener algo (que no sea una píldora del suicidio) que echarnos a la boca o recordarle a un cliente que nosotros tenemos la burguesa costumbre de cobrar por los servicios prestados son algunas de las obligaciones que contraemos, queramos o no, al ingresar al mundillo como profesionales.
     
  1. La soledad del traductor: estamos solos, abandonados a nuestra suerte. Somos libres, probablemente más que la mayoría, nosotros decidimos cómo orientamos nuestra labor, a qué nos dedicamos, en qué centramos nuestros esfuerzos… Esto provoca que nuestra única defensa y consuelo solamos ser nosotros mismos. Además, nos enfrentamos generalmente de forma diaria a un dispositivo electrónico llamado ordenador que es nuestra única compañía. Es triste pero no tenemos a ningún colega al lado al que contarle nuestras alegrías o nuestros sinsabores. Por suerte está internet, ¿será consecuencia de eso esta lista?

     

  2. El amor de los traductores por los gatos: puede parecer un punto de relleno, pero en realidad lo son los anteriores porque este es el tema del que quería hablar, esto es lo que de verdad preocupa a la sociedad. Quiero acabar con esta injusticia ante un animal sobrevalorado como es el gato. Este blog nació con el secreto objetivo (entre otros) de promulgar el amor por los patos y defender las injusticias que se cometen contra ellos. ¡Ahora os tengo donde quería! Y es que está demostrado científicamente por unos señores muy majos y muy científicos que el pato es el mejor y más mono animal, y quien haya tenido o haya visto uno me comprenderá. Por eso, como presidente de ADPPSSAVIHDAE (Asociación defensora de los patos porque son superiores a vosotros, insignificantes humanos. Doblegaos ante ellos), reivindico su aparición en las presentaciones de traductores e incluso que se deje hablar a uno como ponente en algún sarao, útil quizás no sea, pero adorable un rato. Y recordad, amad a los patos, ¡es Cristo quien os lo ordena!

Ahora mandamos nosotros, el trono nos pertenece, digo… ¡cuac!

¿Y vosotros por qué estáis en lo cierto al pensar que el pato es el animal más fantástico del mundo? Recordad que la próxima semana hablaremos del pato al que elegiremos como candidato a la presidencia del gobierno.

¿Y a vosotros qué es lo que menos os gusta de la traducción?

 

Written By Pcsl

30 Comments on “10+1 cosas que odio de la traducción

  1. Jaja, muy buen artículo! Creo que es la primera vez que aterrizo en tu blog, pero lo meto en el Reader y solucionado. Me ha hecho mucha gracia lo de los patos, aunque yo soy más de perros y dinosaurios.
    Tienes razón, a veces dedicarse a la traducción puede ser muy "jodío" y no todo son florecillas y mariposas de colores.
    Saludos!

    1. Encantado de que la autora de uno de los blogs que leo se sume también a la causa por los patos :P. A mí también me gustan los perros, los dinosaurios no están mal, lo que pasa es que acariciarlos va a ser difícil ahora mismo…

      Ser traductor no es fácil, por eso estas cosas (y otras que me habré dejado en el tintero) hay que tenerlas en cuenta para sobrevivir.

      ¡Saludos! :)

  2. No he podido evitar dejar soltar una lagrimilla. Ha sido como  leerme a mi misma quejándome en blog ajeno. La verdad es que el punto 7 es tan importante como triste. Quizás cabría añadir el famoso: ¿Eres traductor? A ver dime algo en inglés… O en mi caso "¿Eres intérprete? ¿y de quién haces?"
    Es cierto que dedicarse a la traducción puede hacernos sentir solos en más de una ocasión, pero gracias al boom de los blogs podemos consolarnos unos a otros y eso se agradece.
    ¡Un saludo!

    1. Sí, eso es un clásico, que te pidan que les digas algo en otro idioma. Yo creo que deberíamos tener en la universidad una asignatura sobre frases originales que decir a nuestros amigos y familiares, porque esa es una de nuestras principales labores como traductores xD.

      Por suerte, como bien dices, tenemos los blogs que nos ayudan a acercarnos los unos a los otros :)

      ¡Me anoto tu blog que tiene muy buena pinta!
      ¡Saludos!

  3. Hola Pcsl!
    Sólo por tocar las pelotas te voy a responder punto por punto 😀 :
    1) Las búsquedas infructuosas son lo mejor, porque te obligan a quebrarte la cabeza y a buscar soluciones "out of the box" hasta encontrar una opción razonable. Son estas cosas las que te permiten mejorar como profesional :).
    2) Las dudas no son tales si puedes argumentar adecuadamente tus elecciones. La traducción es un arte, no una ciencia, de ahí que un texto puede traducirse de veinte maneras diferentes. Lo que te hace profesional es poder defender lo que has elegido.
    3) Puede que las universidades sean un antro de mierda (lo son) pero por cada veinte profesores inútiles, hay uno que realmente motiva a los estudiantes. Además, de los profesores malos yo aprendí lo más importante: lo que no debía hacer como profesional.
    4) Hasta el tema más chulo apesta cuando tienes que traducirlo por obligación XD.
    5) Sin duda, Trados está sobrevalorado. Sin embargo, hay maravillas como MemoQ por 200 €. Y no te metas con Google, porque después de todo fueron ellos quienes desarrollaron Google Translation Toolkit (no será la herramienta más bonita pero al menos es gratis).
    6) Los traductores no estamos menos valorados que otras profesiones. Vivimos en una época de desprestigio de la autoridad intelectual. Antes un médico era un Dios en la tierra. Ahora vas y le refutas todo lo que dice porque Internet dice otra cosa.
    7) Frente al vicio de pedir, la virtud de no dar :).
    8) Las críticas solo hay que aceptarlas si (i) son constructivas (ii) nos ayudan a mejorar. En el resto de caso, obviar con más o menos morro.
    9) Hay asesores fiscales para parte de esas tareas 😉
    10) No estamos solos. De hecho, estamos más unidos que nunca gracias a Internet, a las asociaciones, a cosas como el Tratuigrad y a los congresos y demás eventos traductoriles.
    11) Los patos son superiores. ¿Te he hablado alguna vez de mi país en el que los patos son gobernantes soberanos? XD http://www.facebook.com/pages/Seren%C3%ADsima-Rep%C3%BAblica-de-Miraflores/106128172740831

    1. Mira que te gusta el jaleo (aunque a mí me viene bien porque anima el debate :P).

      Te replico:

      1) Toda la razón, aprender se aprende mucho, pero hay veces (al menos a mí me ha pasado) que llega a ser muy frustrante, aunque la satisfacción una vez logrado llega a ser inconmensurable.
      2) Cierto, lo que digo es que no es fácil lograr una traducción excelente, por muchas vueltas que le demos, aunque nuestra solución sea buena, puede que haya alguna que sea mejor.
      3) Totalmente de acuerdo.
      4) Bueno, pero un poquito menos, yo ahora mismo sobre el papel estaría encantado de traducir un RPG y seguro que no sería un camino de rosas, pero creo que en general sería una experiencia positiva aunque tuviera sus sinsabores.
      5) Me has leído el pensamiento, precisamente aborrezco Trados y amo memoQ. Y con Google me meto porque es una lástima que una empresa quiera cobrar tanto por algo que hasta hace nada ofrecía gratuitamente. Google Translation Toolkit no está mal, pero los términos del servicio dan miedo.
      6) Precisamente mientras que escribía ese punto, me venía esa idea a la mente, pero tampoco era cuestión de boicotear mi propio texto cuando tengo a comentaristas como tú xD. Lo que digo es que es cuestión de gradación, aunque hoy en día cualquiera cree que está disposición de discutir a una persona que sabe más que él, lo que está claro es que no es lo mismo decir que eres médico o que eres traductor, no te miran de la misma forma.
      7) Está claro.
      8) Nada más que añadir.
      9) Sí, hay maneras de conseguir ayuda con parte de esas tareas, pero igualmente deberemos revisarlas, estar pendientes y encargarnos de aquello que no podamos delegar. Eso sí, yo tengo claro que el tiempo es dinero y un asesor fiscal es una buena inversión para no dejar de ganar dinero en tareas a las que no estamos habituados.
      10) Esa es una de las cosas que más me gusta y es un punto que tengo reservado para la versión no emo de esta entrada. Por suerte hemos avanzado mucho en ese sentido (bueno, habéis, que yo acabo de llegar) :).
      11) Excelente, otro adepto para la causa :). Jajaja, genial la página, ya sé dónde quiero vivir xD.

      ¡Saludos!

  4. A mí lo que más me molesta es que se menosprecie mi profesión. En una familia como la mía en la que se dedican a la banca, ingenieria, arquitectura, etc, lo mío les parece de risa. 

    1. Por desgracia es así y tenemos que luchar para que no piensen eso. Al final si a uno se le da bien algo y le gusta, ¿dónde está el problema? Todos somos necesarios :).

      ¡Saludos!

  5. jajajaja 
    Increíble! Muy buena entrada.
    Definitivamente, quiero formar parte de la plataforma ADPPSSAVIHDAE, puede que los gatos sean el animal favorito del traductor, pero yo quiero cambiar esa realidad. 
    ¡Mil gracias! :) 
    Adriana

    1. Bienvenida al club, nunca está de más tener sangre joven :). De todas formas, advierto desde aquí que estamos pensando en cambiarle el nombre a la plataforma ya que dos de nuestros miembros murieron heroicamente mientras intentaban pronunciarlo. Os mantendremos informados.

      ¡Saludos!

  6. jajajaja, me ha encantado! Sí señor, veo que le has sabido dar una buena nota de humor a la triste realidad. Aunque como tú muy bien has dicho, se trata de aceptar los defectos para aceptar la traducción en su todo. Algo así como cuando sales con una persona y tienes que aceptar que no todos somos perfectos y que, tarde o temprano, tendrás que lidiar con algunos asuntillos que no te van a gustar pero que son necesarios para progresar; ¡pues lo mismo con la traducción, claro que sí!
    Muy interesante el comentario, te leo!
    Paula
    PD. Me he fijado en tu banner y… efectivamente, recuerdo haber visto esta serie cuando la dieron en Japón hace un par de años. Y cómo lloré. True Tears, ¿no? Jaja.

    1. Sí, efectivamente no es mal ejemplo el que pones e igual que pasa con esas relaciones, lo que al principio nos parece algo llamativo, luego nos acaba sacando de quicio. Por eso, para ponderarlo todo en su justa medida es una buena idea poner estas cosas sobre el papel desde un principio.

      Tienes buen ojo, la serie sí es True Tears, de hecho, tengo algo ligerísimamente relacionado con ella, a ver si saco un hueco y lo cuento 😛

      ¡Saludos!

  7. ¡Me ha encantado la entrada! Estoy de acuerdo con todo, pero en especial con los puntos 3 y 6. No hay cosa que me dé más rabia que un profesor vago o alguien que te dice: “Yo sé inglés, me saqué el First y traducí (porque seguro que son de los dicen esa palabra que no voy a volver a repetir) los folletos de la empresa de mi tío.” Y se quedan tan a gusto. Golpe de diccionario en la cara.
    También apoyo el amor a los patos o a cualquier animal que no sean los gatos, que me dan mucho repelús jajaja.
    Muy buena entrada. Sí, señor :)

    1. Si es que lo que tenemos aguantar… Por eso yo procuro ser respetuoso con todas las carreras, aunque no lo merezcan xD.

      Entonces te apunto al club de los patosos 😉

      ¡Saludos!

  8. ¡Muy buena la entrada! Me ha gustado sobre todo el toque de humor y el enfoque que das en el blog. Es la primera vez que aterrizo, pero me afilio al gobierno de los patos 😉 En cuanto a lo que comentas, es muy cierto, y todos estaremos de acuerdo, pero según mi opinión, son gajes del oficio, y son lo que le hace aún más interesante a nuestra profesión, aunque no estaría mal que estuviera mejor valorada, y ya de paso, pagada…

    Saludos :)

    Jing

    1. ¡Gracias! A mí también me gusta el tuyo aunque no te comentase, me alegra que autores de blogs que leo se pasen por aquí :). Como bien dices son gajes del oficio, pero no creo que sea grave, tenemos una profesión muy bonita ;).

      ¡Saludos!

  9. ¡Estupenda entrada! Nunca hablamos de nuestras frustraciones, está bien hacerlo con un toque de humor.

    ¡No te puedo perdonar lo de los gatos! ¡Si son los mejores! De hecho, lo típico es que todo el mundo idolatre a los perros y los gatos, ahí se quedan, muertos de asco. Tengo una amiga que está de voluntaria en un refugio de animales y antes de que llegara ella, a los gatos les tenían en unas condiciones terribles u__u Eso sí, los patitos son grandes animales.

    Para mí lo peor es lo que se valora nuestra profesión, porque creo que si hiciéramos una semanita de huelga general de traductores realmente nos echarían de menos.

    1. No sé, en internet yo en general veo más amor por los gatos, y a las chicas en general os suelen gustar más, y teniendo en cuenta que en la traducción sois mayoría… En cualquier caso, me alegra que lleguemos a un gran punto de encuentro y reconozcamos la grandiosidad de los patos.

      Cuánta razón con lo de la huelga, se iban a enterar algunos…

      ¡Saludos!

  10. Como traductor recién llegado al mundo autónomo y al de los patitos y gatitos, tengo que decir que no sé si huir golpeándome la cabeza por haber dado este paso o si quedarme abrazando al patito bailaor. La gran duda existencial.

    ¡Felicidades por la entrada!

    Pau

  11. Me he visto reflejado en casi todo lo que dices, sobre todo con el punto 1 porque lo mío es la traducción técnica y a veces me dan ganas de tirar por la ventana todos los diccionarios especializados que tengo, y la pasta que me han costado!!!

    En cuanto a lo de estar solos, sigo esta máxima: “independiente siempre, aislado nunca”.

    1. Sí, desde luego esas búsquedas hay veces que son exasperantes, aunque no sé si tanto como para tirar esos diccionarios tan valiosos, sobre todo si es por la ventana y le cae a algún vecino que no tiene esa pasión por la lengua :P.

      Me gusta tu lema, me lo anoto :).

      ¡Saludos!

  12. Una entrada genial: sustanciosa y fenomenalmente escrita. Y qué decir de las disgresiones cómicas… hacía tiempo que no me reía tanto. Me he sentido identificada con todos los puntos (aunque si tengo que elegir, me quedo con el 2, que es el “ser o no ser” de todos nosotros). ¡Enhorabuena!

  13. Me encantó tu post. Estoy de acuerdo con todo, sobre todo con el amor por los gatos. Yo tengo una y la amo. Y también tengo que concordar con que ODIO hacerme propaganda, me parece tediosísimo escribir en las entradas “About me”, pero es un mal demasiado necesario. Saludos desde Santa Fe, Argentina.

    (te dejo la dirección de mi blog michelinoaldana.blogspot.com).

    1. Muchas gracias :D. Pues sí, toda la razón, no digo que a veces no apetezca, pero cuando hay que hacerlo por obligación… Me apunto tu blog para seguirlo desde este lado del charco 😉

      ¡Saludos!

  14. DETESTO LAS PAGINAS WEB QUE DICEN QUE TRAEN CANCIONES TRADUCIDAS Y LO UNICO QUE HACEN ES PONER EL TRADUCTOR DE GOOGLE, GRRRRRRRRRRR DETESTO Y DEBERIAN PROHIBIR ESOS SITIO WEB

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