Ha pasado ya bastante tiempo desde nuestra última cita en el blog. Personalmente he vivido eventos, viajes y exámenes que me han tenido muy ocupado y alejado del blog (que no es excusa, podéis «canearme» igualmente) pero que me han proporcionado muchas experiencias inolvidables :).

Mientras intento recuperar los desaparecidos documentos referentes a la última entrada sobre las dichosas Jornadas de transición os voy a proponer otra entrada. Como sabéis, este es el blog de un estudiante y por eso suelo hablar de temas relacionados con la carrera. Es lo que mejor conozco y si pretendiese fingir que soy un experto de la traducción no sería más que un gran farsante. Por eso procuro hablar de temas con los que estoy familiarizado, y esa, y no otra, es la razón por la que hoy voy a intentar hablar de qué hacer con vuestro tiempo este verano desde esa misma perspectiva (aunque quizás resulte útil a más gente… o menos).

Aunque lo lógico a estas alturas es que todos tengáis ya planes, por si acaso, aquí van unas cuantas propuestas para aprovechar el verano:

  1. El entretenimiento también sirve: Vale, igual no tienes tiempo para realizar una tarea activa, pero, ¿y qué tal una pasiva? Una de las máximas que yo procuro cumplir es aprender mientras hago actividades que me gustan. ¿Quién dijo que aprender un idioma tiene que ser aburrido? Conozco a mucha gente que ha dado grandes pasos teniendo en cuenta este consejo. Leer el último libro de tu autor favorito en versión original, jugar a un videojuego o ver una serie en versión original son magníficas formas de disfrutar mientras aprendemos. Porque si asociamos el aprendizaje de un idioma a tareas desagradables, acabaremos rechazando el propio idioma más a menudo de lo que deberíamos y no tiene que ser así, ¡aprender puede debe ser divertido!
     
  2. Aprende o mejora un idioma: Particularmente me funciona muy bien el aprendizaje autodidacta y tengo el convencimiento de que es un método muy válido para los idiomas si se cuenta con los materiales y métodos adecuados aunque es cierto que no es lo ideal para aspectos como la pronunciación y la expresión oral. En cualquier caso, si se conocen sus limitaciones (que todo tipo de aprendizaje tiene) y se complementa con sistemas como el repaso espaciado, sin duda podrás realizar excelentes progresos en los idiomas que te interesen.
     
  3. Diseña tus propias tarjetas profesionales: Vale, sí, eres un simple estudiante pero eso no te impide empezar a crear tu propia imagen, sobre todo una vez alcanzado el ecuador de la carrera. Repartiendo estas tarjetas la gente empezará a acordarse de ti (y esta vez no solo por aquel peinado inspirado en el Pájaro Loco). O quizás no, pero entre tú y yo, siempre puedes usarlo como una forma de romper el hielo con una chica o un chico que te atraiga. En este caso, las chicas estáis de enhorabuena ya que un estudio dice que los hombres encuentran muy atractivas a las chicas que son traductoras. De todas formas, esto es más propio de una entrega de «Ligar para traductores» pero se lo dejo a otros que sabrán aconsejaros mejor que yo ;).
     
  4. Actualiza el currículum vitae: El verano, esa época en la que los estudiantes tenemos todo el más tiempo libre, es un momento perfecto para hacer un repaso de lo que hemos hecho en los últimos meses y añadirlo a nuestro currículo. Obviamente, hoy en día nuestro perfil para el empleador o el cliente no se reduce solo al CV, también forman parte de nuestra identidad profesional los perfiles en redes sociales como Linkedin, Twitter, webs profesionales… No es necesario usarlos todos ni hacerlo en este mismo momento, pero no está de más empezar a familiarizarse con estas herramientas. Lo que no recomendaría a nadie es empezar preocuparse de esto al final de la carrera, porque si vas dando pequeños pasos y evaluando los logros conseguidos resultará mucho más fácil saber cómo actuar llegado el momento.
     
  5. Ordena tus apuntes. Yo tengo la costumbre de pasar casi todos mis apuntes a un documento de texto en el ordenador para su mejor lectura, consulta y conservación. Y aunque, por desgracia, no puedo hacer esto con todas las asignaturas, sí que procuro llevarlo a cabo con las que considero que son realmente útiles. Esas referencias hay que conservarlas como oro en paño porque nos pueden sacar de más de un apuro en el futuro o ayudar a alguien. Además, a esto hay que sumarle los trabajos que hemos realizado a lo largo de la carrera y que, como buena carrera de letras, habrán sido abundantes. A mí me gusta verlos cada cierto tiempo y sonrojarme leyendo lo que escribía.
     
  6. Encuentra un trabajo de verano como traductor: Sí, ojalá fuese tan fácil… Aunque no por eso hay que dejar de intentarlo. Algunas empresas están muy interesadas en esta época en ofrecer puestos como becarios y suelen recurrir a las plataformas de las universidades para dar a conocer lo que buscan. Y si esto no nos convence, podemos aprovechar que es el momento en el que hay una menor oferta de traductores, debido a las vacaciones, para ofrecer nuestros servicios a agencias, empresas o clientes. Personalmente os recomendaría intentar contactar con alguna agencia local puesto que suelen ser bastante colaboradoras y se empieza a aprender cómo funciona este mundillo de verdad.
     
  7. Fórmate que estás deformado: Parte del espíritu del traductor es estar en constante actualización y adquirir nuevos conocimientos, lo que muchas veces sucede mientras traducimos. Por eso, nuestra recomendación es asistir (o inscribirse en el caso de los cursos en línea) a cursos, seminarios, etc. que cubran esas lagunas de la formación universitaria. Ya sea porque nos interesa el subtitulado, la traducción audiovisual, médica, etc. o porque queremos familiarizarnos con alguna herramienta en particular. Muchos de estos cursos ofrecen una importante base de conocimientos a un precio razonable. No daré ningún enlace ni nombre de empresa para no hacer publicidad pero podéis encontrar muchos con una simple búsqueda. Y además, si os afiliáis a la AETI, tendréis descuento en algunos de ellos junto a otras muchas ventajas.
     
  8. Traduce desinteresadamente: Este es el tema estrella del blog y poco más puedo decir salvo que a mí me sigue pareciendo una fantástica idea. Tan buena (que ni se me ha ocurrido a mí ni lo digo por eso) que yo mismo tenía la intención de traducir este verano algún videojuego, manga o serie de televisión (como subtitular la nueva serie de Amy Sherman-Palladino, de la que me declaro fan desde aquí) pero ha surgido un plan que lo mejora, así que tendré que dejarlo aparcado de momento. Pero insisto en que hay mucho que hacer para todo tipo de público, así que no dudéis en intentarlo.
     
  9. ¿Becas? Becas… ¡Becas!: Aunque desgraciadamente el becado por instituciones españolas va camino de la desaparición y su existencia resulta bastante desagradable a según quienes, todavía existe. Cada vez se reduce más el número de becas que nos permiten disfrutar de ciertas condiciones ventajosas para aprender idiomas, trabajar en el extranjero, conquistar el mundo… En cualquier caso, aún hoy, siguen siendo una opción viable de cara al verano que es cuando muchas de ellas se desarrollan pero es oportuno recordar que generalmente hay que solicitarlas en primavera. Y no os limitéis a buscar solo en la web de vuestra universidad, ya que hay muchos otros programas que no están recogidos en estas, que generalmente solo recopilan los programas académicos con universidades que tienen convenios. Mi recomendación es que busquéis en las páginas de las embajadas, instituciones académicas del país del idioma con el que queréis involucraros, entidades sin ánimo de lucro que organizan programas internacionales (generalmente ONGs o similares que buscan implicación de los jóvenes en ciertos objetivos), programas europeos… La oferta es bastante considerable si no nos limitamos solo a España y sabemos buscar. Yo mismo he tenido la suerte de conseguir este año la llamada popularmente «beca MEC de idiomas» para ir a estudiar 3 semanas a Nueva York. No solo no voy a aprender, sino que además han cumplido uno de mis sueños (uno, que se conforma con poco) 🙂 . Ojalá tengáis tanta suerte como yo.

 

Si nada esto te convence y lo tuyo son los métodos más expeditivos, siempre puedes recurrir a acabar con los traductores de la competencia. Así, por muy malo que seas, no tendrán más remedio que contratarte. ¡Qué tampoco es obligatorio seguir el camino típico!

Y por último, un consejo muy personal: desconecta. No solo de traducción vive el hombre (y menos con lo que a veces se paga). Olvida durante un tiempo las preocupaciones por la traducción o los estudios y disfruta relajándote. Una mente despejada y sin preocupaciones es el primer paso hacia un buen traductor y más importante, hacia una persona feliz (como veis, en el fondo soy un cursi). El segundo es todo el chocolate del mundo, pero eso ya lo dejamos para otra entrega.

¡Nos vemos dentro de un mes! ¡Sed buenos (pero no demasiado)!