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Traxblogs: recopilación de blogs de traducción

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Vivimos en una época cambiante. En lo que a información se refiere hemos pasado en unos años de tener una cantidad muy limitada de información a tener más información de la que podemos manejar. Tanto que resulta complicado incluso gestionar la información que nos interesa leer pues, lo queramos o no, nuestro tiempo es limitado. Esto llevado a la traducción es igual de cierto. Es difícil estar pendiente de tantos blogs y separar lo que nos interesa de lo que no.

Personalmente, hasta hace unos meses utilizaba una herramienta llamada Strawberryj.am que mostraba todos los enlaces publicados en Twitter por un grupo de usuarios o los enlaces más compartidos en las últimas 24 horas. Desgraciadamente dicho proyecto cerró. Pero no pasa nada, tras semanas en el monasterio de Shaolin y una selecta combinación de vídeos de patos en bañador pude recomponerme. Llegué a la conclusión de que necesitaba un nuevo filtro que no me obligase a estar pendiente de todos los enlaces de Twitter ni a sobrecargar mi ya saturado Google Reader (128 742 artículos leídos desde 2007 dan buena cuenta de ello). Algo que me permitiese recorrer de un vistazo lo publicado durante el día en la blogosfera traductoril y profundizar en lo que más me interesase.

Y así surgió esta idea. Lo que en un principio iba a ser una forma de filtrar la información que recibo de una manera más efectiva se ha convertido en una iniciativa que espero que contribuya al bien común. He recogido en un archivo las direcciones web de 191 blogs y sus respectivas fuentes RSS. Seguro que hay muchos blogs poco conocidos que publican contenido de calidad, así que no dudéis en comentármelo para que los añada. En su momento Scheherezade Surià creó una hoja de cálculo para que todos colaboráramos añadiendo nuestros blogs y aquellos que conociésemos. Os recomiendo que lo hagáis. Mi lista es solo una solución rápida para un propósito concreto pero sería genial poder tener a casi todos los blogs en un documento tan útil como el suyo.

Volviendo al proyecto, este se compone de 3 cuentas distintas de idéntico contenido para que elijáis la red que más os guste. No es perfecto y ya hay otros usuarios que se dedican a compartir con paciencia y generosidad infinita un montón de información interesante sobre traducción y lingüística, ya proceda de blogs o no, pero esta es otra opción más cuyo principal propósito es tener un lugar común en el que recopilar esa información de los blogs hispanos (y unos pocos en otros idiomas) y que esta no se pierda. Así, el proyecto se vertebra en torno a las siguientes cuentas:

Y si sois de esos a los que les gusta decidir lo que leen (¡maldita democracia!) tenéis la opción de jugar con las fuentes y eliminar las que no os gusten. ¿Cómo? Mediante Google Reader. En mi caso he creado un archivo con la herramienta OPML generator a partir de la lista anterior. Para importarlo tendréis que ir a la pantalla de configuración, tal y como muestra la imagen inferior, y seleccionar este archivo OPML (que no deja de ser un listado de las direcciones RSS con un formato determinado).

Reader 02

 

Sé que a muchos les abruma un poco Google Reader pero yo recomiendo uso para toda información que queráis leer sí o sí. En mi caso, tengo muchos blogs de los de la lista añadidos pero si los añadiera todos, como tengo la costumbre de leer absolutamente todo lo que me llega a Google Reader, mi cibertemplo, no tendría tiempo para planear la dominación mundial acariciar gatitos como tanto me gusta. ¿Os chirría esta frase? ¡Qué va! Mirad, me despido con una imagen de un gato para que veáis mi compromiso con la causa.

Diferencia-perros-gatos

Espero que os resulte útil. ¡Nos vemos en los saraos!

La entrada que no fue (o Monólogos de Nueva York)

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«No sé si alguien ha hablado del síndrome de la entrada en blanco, evolución tecnológica del de la página en blanco pero, sin duda, es un concepto cuya existencia la justifican momentos como el que vivo» —me decía a mí mismo con la sonrisa pretenciosa del que es sabedor de que nadie le podría replicar ya que para ello, en la soledad de mi habitación, tendría que desdoblar mi personalidad. Y no era yo de muchos esfuerzos. Bastante me había costado alcanzar una personalidad más o menos armónica como para tener que crear una segunda en contra de la que ya había edificado. Me suponía tanto esfuerzo como escribir la entrada que llevaba tantas semanas aplazando. Para eso, en el refugio que era mi cuarto, rebuscaba entre los viejos recuerdos de mi primer y último viaje a Nueva York que, para el caso, se presentaban como unos souvenirs que confiaban su existencia a un simple cajón de escritorio. Lo hacía con la esperanza de que alguno de esos objetos creara en mi mente la ilusión de que tenía un buen artículo sobre Nueva York. Pues al fin y al cabo, las ilusiones, en su sentido más primario, no son sino el alimento de la esperanza.

Empecé a pensar en lo que un artículo prototípico diría de Nueva York. «Seguro que comenzaría diciendo que Manhattan es el distrito principal de la ciudad de Nueva York, centro económico y turístico de la ciudad aunque no así de residencia» —pensé satisfecho de tener un punto desde el que comenzar mi batalla. Así, partiendo de esa idea, diría que con su característico trazado hipodámico que separa entre sí las calles unos 60 metros y las avenidas entre 185 y 280 metros, esta ciudad se divide en doce avenidas de este a oeste y en más de cien calles. Habría que mencionar que los números de cada portal no son muy útiles ya que las calles son muy largas, así que se suele indicar el cruce entre calle y avenida. ¿Y quién no ha visto en una película americana la típica escena en la que el protagonista solo tiene que alzar el brazo en diagonal para que se detenga alguno de los numerosos taxis en constante movimiento por la ciudad? Posteriormente el musculoso pasajero, que bien podría ser de una película de acción, le indicaría al conductor, generalmente inmigrante, que quiere ir a la 57 con la tercera para destrozar con el dedo meñique a una banda de peligrosos maleantes que pretende introducir de contrabando pelucas al estilo Anasagasti. Aunque esto último sería una morcilla del doblaje.

Sin embargo, al evocar esa escena del taxi resultó inevitable que irrumpiese en mi mente la imagen del metro de Nueva York, uno de los más antiguos del mundo y de los pocos que permanece en funcionamiento las 24 horas. Agazapado se encontraba uno de esos planos presentes en todas las estaciones en aquel cajón que bien podría pasar por el bolsillo de Doraemon gracias a la magia que desprendía. En la representación de ese plano nada advertía al pasajero de que fue concebido a principios del siglo pasado, lo que sin duda era el origen del auténtico suplicio que suponía esperar en los andenes por el calor que parecía venir del mismo infierno y que contrastaba con el gélido aire en los vagones. Aunque ocurría igual que en la mayoría de recintos, todo sea dicho, en esto los estadounidenses no tienen término medio. «Descartado» —pensé mientras estrujaba aquel plano convirtiéndolo en una bola de papel. Entonces tendría que hablar del gran problema que tienen con las ratas, del tamaño de un puño, que circulan entre las vías a la vista de los pasajeros con tanta o más puntualidad que los trenes. Las ratas, definitivamente, no son un tema sobre el que hablar en una octava entrada. Hay que reservarlo para ocasiones especiales como el aniversario de un blog o cuando en tu primera cena con tus suegros llega la hora de los postres y empiezan a servir una tarta con lo que parecen ser virutas de chocolate.

Manhattan desde el Empire State Building

De lo que quizás sí podría hablar es de dónde compran los neoyorquinos. Su modelo dista mucho del que tenemos en la mayoría de los países europeos, sin presencia apenas de grandes supermercados. La mayoría de las pocas cadenas allí presentes están especializadas en alimentos ecológicos. Lo cierto es que tan pronto te los encuentras en un restaurante de comida basura como los ves hacer cola en uno de los numerosos puestos callejeros dedicados a hacer zumos de más de cien clases. Además, podría aprovechar para hablar de los horarios de los comercios que, a diferencia de lo que ocurre en España, no cierran a mediodía ni tampoco suelen hacerlo los domingos. Es más, muchos restaurantes y locales varios repartidos por casi toda la ciudad están abiertos las 24 horas. Eso me permitiría comentar también las diferencias de precios entre los distintos comercios y cómo encontrar comida y tiendas baratas (Jack's 99 Cent Store se convirtió en mi auténtico amor gracias a artículos como camisetas a un dólar). Ya, ¿y tener que contar cómo me recorría media ciudad buscando los perritos, que en España odio, de un dólar para darme cuenta el último día de estancia de que tenía dos justo al lado de donde estudiaba? Y es que con el aroma constante que desprendían los puestos callejeros de la ciudad era imposible no comer más de lo habitual y tener que saciar el hambre con pequeños tentempiés cada poco (de la sed ya se encargaban en los restaurantes de comida rápida sirviéndote refrescos de 1,25 l). Incluso la policía montaba alguna barbacoa improvisada para ganar el voto de la gente en no sé qué elecciones. «Sí, sí. Yo estoy muy comprometido con vuestra causa» —les dije mientras alargaba mi mano hacia un par de hamburguesas a la vez que pensaba: «Mmm, comida buena. Yo contento». Pero quizás no sería conveniente que pensamientos así de avanzados vieran la luz. Seguramente mis lectores sí, pero el resto de la humanidad no está preparada.

Mi cámara de fotos, sin embargo, sí podría ser testigo de momentos al alcance y comprensión de todos: una foto de Columbus Circle, lugar perfecto para sentarse y reflexionar, el ajetreo de la Quinta Avenida, el anochecer cruzando el Puente de Brooklyn o el simbolismo americano de la Estatua de la Libertad son algunos de ellos. «¡Ah, mira estas fotos que saqué en barrios como SoHo y Chelsea!» —exclamé para mis adentros mientras seguía deleitándome con las fotos de la cámara que acababa de encontrar. En la pantalla de aquella cámara aparecían las chicas mejor vestidas de toda Nueva York que había tenido el placer de ver. Quizás sería una excelente oportunidad para mostrar el típico glamour característico de la isla de Manhattan. ¿A quién no le gustaría saber que fue precisamente en SoHo donde estuve, por casualidad, a pocos centímetros de Meryl Streep? Y es que en Nueva York es fácil toparse con estrellas. En ese caso fue a la salida de una entrevista pero tampoco es nada difícil localizar rodajes en ubicaciones como Central Park (Person of Interest) o Times Square. Si hablase de esto podría aprovechar y comentar aquella conversación con un lugareño que tan acertada resultó ser:

—Vaya, ¿qué es lo que están rodando ahí? —dije mientras me acercaba a una aglomeración de gente que observaba a unos pocos metros lo que parecía ser la grabación de una escena.
—Están empezando a montarlo todo, de momento solo hay personal técnico —dijo un neoyorquino dejando ver su rostro al dirigir una rápida ojeada hacia donde había intuido mi voz.
—Ah, gracias —le respondí con una sonrisa que brotó de forma natural al ver su amabilidad—. ¿Y no va a venir nadie famoso? —concluí.
—El equipo está diciéndonos que es solo un anuncio y los curiosos se están marchando. ¿Pero sabes qué? Eso es exactamente lo que yo diría si quisiera librarme de curiosos —afirmó convencido ese desconocido mientras buscaba mi cara de nuevo para guiñarme un ojo a pesar de lo difícil que se hacía moverse.
—Mmm, tiene lógica —le hice saber sonriendo para devolverle el gesto—. Además, ¿iban a rodar justo en Times Square para solo un anuncio? Confiaré en ti y volveré después. ¡Gracias! —exclamé mientras intentaba dejar atrás el grupo de curiosos para comprar los últimos recuerdos en lo que fue mi último día en Nueva York.

Más tarde volví. Al final, aquel chico tenía razón y el equipo nos estaba mintiendo. Sí que se trataba del rodaje de una escena de una serie, concretamente de Smash, con la presencia de la actriz de Will y Grace, Debra Messing. Sería un bonito gesto agradecerle el poder haber visto en directo un rodaje, justo mi último día.

Rodaje de la serie Smash en Times Square

Rodaje de la serie Smash en Times Square

—¡A quién le interesa eso, gilipollas! —bramó lo que parecía una versión en miniatura de mí mismo. Aunque yo no recordaba haber llevado nunca cuernos ni una especie de pijama rojo.

Sin previo aviso y a pesar de que yo nunca había creído en ángeles de la guarda ni en demonios, había aparecido encima de mi hombro derecho un ser etéreo a quien no parecía importarle mi criterio sobre lo que existía y lo que no. Mi ilusión se había transformado en una mezcla de sorpresa y disgusto que no duraría mucho tiempo ya que la mejor versión de mí mismo estaba a punto de aparecer sobre mi hombro derecho:

—¿Por qué le dices esas cosas? —le preguntó el segundo demonio al primero—. Se va a creer lo que no es. Él no es un idiota, es un maldito GILIPOLLAS terminal y sin remedio.
—Joder, aquí alguien se ha equivocado con el reparto de ángeles —dije ya visiblemente disgustado.
—No, en todo caso con el de cerebros —respondió uno de ellos.
—¿Por qué conforme avanzan mis pensamientos se vuelven más locos? —me pregunté en voz alta.
—Será una metáfora de tu vida —dijeron ambos al unísono con evidente sorna.

Eran demasiadas las dudas que me asaltaban. Suponía que aquello no era más que un juego de mi exhausta mente. ¿Pero por qué era yo el juguete y no el jugador? Quería ponerle fin a lo que consideraba una tiranía pero no sin antes intentar descubrir por qué se manifestaban mis miedos de esa forma.

—No sé, ¿pero no dice la constitución que todos tenemos derecho a un ángel digno? —pregunté en lo que creía que era un diálogo con mi mente—. ¿No deberíais contradeciros el uno al otro? He visto demasiadas películas con guionistas pésimos como para no conocer ese detalle.
—Es que no podemos, los dos pensamos que eres idiota —respondió el que levitaba sobre mi hombro izquierdo—. Yo antes era un ángel pero nuestro odio hacia ti nos ha unido, igual que pasó con tus padres como gente de buen criterio que son.
¡FUERA! ¡FUERA! —farfullé viendo que no iba a esclarecer nada.

Desaparecieron con la misma facilidad con la que la RAE puede destruir la coherencia de un idioma. Era evidente, incluso para mí, que tanto esfuerzo empezaba a resquebrajar mi débil equilibro mental. Tenía que pensar rápidamente en algo.

El cajón, lo que creía que sería una fuente de excelentes ideas, ya no era testigo de nada. De allí no podían brotar más ideas. Era estéril. Ya solo quedaba mi teléfono móvil. Y por mucho que me hubiese ayudado mi smartphone, la revolución móvil en el turismo no iba a sorprender a nadie. Ya no. Cualquiera puede descubrir los negocios mejor valorados de la zona, buscar la mejor ruta en metro, orientarse gracias a Google Maps, usar un diccionario para descubrir el significado de una palabra desconocida o Twitter para quedar o ver los eventos de la ciudad. Hay tanto donde elegir… Pero ninguna tecnología del mundo podrá cambiar a los muchos neoyorquinos que son supersticiosos. Tan es así que muchos ascensores no tenían el número 13 y los locales dedicados al tarot abundaban en el peculiar trazado urbano. Y es que a veces resulta difícil no creer en una fuerza superior con hechos extraños como el que fue toparme por casualidad en una calle nada turística (Lexington con la 86) con uno de mis profesores de universidad.

Nada, ya no me quedaba nada. Mis recuerdos ya no tenían valor, si es que alguna vez lo tuvieron. «Me rindo» —dije en voz alta para que pareciera más real. Al fin y al cabo el blog versaba sobre lengua. Yo solo quería hablar de que traducir no solo supone saber una serie de reglas gramaticales, pronunciaciones o el significado de unas cuantas miles de palabras. Ser traductor significa entender una cultura, vivirla. Saber por qué la cultura ha moldeado una lengua de esa forma que a veces no resulta muy clara ni a los propios hablantes. Ser traductor es entender también las diferencias y las similitudes entre dos mundos. Y entender que ninguno es perfecto. Ni lo será, pues cada uno tiene a sus propios hablantes con ideas y aspiraciones que beben de una fuente común pero no tienen que querer desembocar en el mismo sitio. Y para esto resultan de gran ayuda becas como esta, para aprender. Yo he aprendido mucho pero ya no tengo fuerzas para batallar contra nadie, especialmente contra mí mismo. Estoy cansado, exhausto, son las 10:27 de la mañana y han sido muchas horas intentándolo. Mis ojos no pueden más. Pulso el botón de lo que intuyo que es cerrar, justo al lado del de publicar mientras mis párpados caen. Espero haberlo borrado correctamente pero ya no puedo comprobarlo. Descanso, lo merezco.

9 ideas para aprovechar el verano

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Ha pasado ya bastante tiempo desde nuestra última cita en el blog. Personalmente he vivido eventos, viajes y exámenes que me han tenido muy ocupado y alejado del blog (que no es excusa, podéis «canearme» igualmente) pero que me han proporcionado muchas experiencias inolvidables :).

Mientras intento recuperar los desaparecidos documentos referentes a la última entrada sobre las dichosas Jornadas de transición os voy a proponer otra entrada. Como sabéis, este es el blog de un estudiante y por eso suelo hablar de temas relacionados con la carrera. Es lo que mejor conozco y si pretendiese fingir que soy un experto de la traducción no sería más que un gran farsante. Por eso procuro hablar de temas con los que estoy familiarizado, y esa, y no otra, es la razón por la que hoy voy a intentar hablar de qué hacer con vuestro tiempo este verano desde esa misma perspectiva (aunque quizás resulte útil a más gente… o menos).

Aunque lo lógico a estas alturas es que todos tengáis ya planes, por si acaso, aquí van unas cuantas propuestas para aprovechar el verano:

  1. El entretenimiento también sirve: Vale, igual no tienes tiempo para realizar una tarea activa, pero, ¿y qué tal una pasiva? Una de las máximas que yo procuro cumplir es aprender mientras hago actividades que me gustan. ¿Quién dijo que aprender un idioma tiene que ser aburrido? Conozco a mucha gente que ha dado grandes pasos teniendo en cuenta este consejo. Leer el último libro de tu autor favorito en versión original, jugar a un videojuego o ver una serie en versión original son magníficas formas de disfrutar mientras aprendemos. Porque si asociamos el aprendizaje de un idioma a tareas desagradables, acabaremos rechazando el propio idioma más a menudo de lo que deberíamos y no tiene que ser así, ¡aprender puede debe ser divertido!
     
  2. Aprende o mejora un idioma: Particularmente me funciona muy bien el aprendizaje autodidacta y tengo el convencimiento de que es un método muy válido para los idiomas si se cuenta con los materiales y métodos adecuados aunque es cierto que no es lo ideal para aspectos como la pronunciación y la expresión oral. En cualquier caso, si se conocen sus limitaciones (que todo tipo de aprendizaje tiene) y se complementa con sistemas como el repaso espaciado, sin duda podrás realizar excelentes progresos en los idiomas que te interesen.
     
  3. Diseña tus propias tarjetas profesionales: Vale, sí, eres un simple estudiante pero eso no te impide empezar a crear tu propia imagen, sobre todo una vez alcanzado el ecuador de la carrera. Repartiendo estas tarjetas la gente empezará a acordarse de ti (y esta vez no solo por aquel peinado inspirado en el Pájaro Loco). O quizás no, pero entre tú y yo, siempre puedes usarlo como una forma de romper el hielo con una chica o un chico que te atraiga. En este caso, las chicas estáis de enhorabuena ya que un estudio dice que los hombres encuentran muy atractivas a las chicas que son traductoras. De todas formas, esto es más propio de una entrega de «Ligar para traductores» pero se lo dejo a otros que sabrán aconsejaros mejor que yo ;).
     
  4. Actualiza el currículum vitae: El verano, esa época en la que los estudiantes tenemos todo el más tiempo libre, es un momento perfecto para hacer un repaso de lo que hemos hecho en los últimos meses y añadirlo a nuestro currículo. Obviamente, hoy en día nuestro perfil para el empleador o el cliente no se reduce solo al CV, también forman parte de nuestra identidad profesional los perfiles en redes sociales como Linkedin, Twitter, webs profesionales… No es necesario usarlos todos ni hacerlo en este mismo momento, pero no está de más empezar a familiarizarse con estas herramientas. Lo que no recomendaría a nadie es empezar preocuparse de esto al final de la carrera, porque si vas dando pequeños pasos y evaluando los logros conseguidos resultará mucho más fácil saber cómo actuar llegado el momento.
     
  5. Ordena tus apuntes. Yo tengo la costumbre de pasar casi todos mis apuntes a un documento de texto en el ordenador para su mejor lectura, consulta y conservación. Y aunque, por desgracia, no puedo hacer esto con todas las asignaturas, sí que procuro llevarlo a cabo con las que considero que son realmente útiles. Esas referencias hay que conservarlas como oro en paño porque nos pueden sacar de más de un apuro en el futuro o ayudar a alguien. Además, a esto hay que sumarle los trabajos que hemos realizado a lo largo de la carrera y que, como buena carrera de letras, habrán sido abundantes. A mí me gusta verlos cada cierto tiempo y sonrojarme leyendo lo que escribía.
     
  6. Encuentra un trabajo de verano como traductor: Sí, ojalá fuese tan fácil… Aunque no por eso hay que dejar de intentarlo. Algunas empresas están muy interesadas en esta época en ofrecer puestos como becarios y suelen recurrir a las plataformas de las universidades para dar a conocer lo que buscan. Y si esto no nos convence, podemos aprovechar que es el momento en el que hay una menor oferta de traductores, debido a las vacaciones, para ofrecer nuestros servicios a agencias, empresas o clientes. Personalmente os recomendaría intentar contactar con alguna agencia local puesto que suelen ser bastante colaboradoras y se empieza a aprender cómo funciona este mundillo de verdad.
     
  7. Fórmate que estás deformado: Parte del espíritu del traductor es estar en constante actualización y adquirir nuevos conocimientos, lo que muchas veces sucede mientras traducimos. Por eso, nuestra recomendación es asistir (o inscribirse en el caso de los cursos en línea) a cursos, seminarios, etc. que cubran esas lagunas de la formación universitaria. Ya sea porque nos interesa el subtitulado, la traducción audiovisual, médica, etc. o porque queremos familiarizarnos con alguna herramienta en particular. Muchos de estos cursos ofrecen una importante base de conocimientos a un precio razonable. No daré ningún enlace ni nombre de empresa para no hacer publicidad pero podéis encontrar muchos con una simple búsqueda. Y además, si os afiliáis a la AETI, tendréis descuento en algunos de ellos junto a otras muchas ventajas.
     
  8. Traduce desinteresadamente: Este es el tema estrella del blog y poco más puedo decir salvo que a mí me sigue pareciendo una fantástica idea. Tan buena (que ni se me ha ocurrido a mí ni lo digo por eso) que yo mismo tenía la intención de traducir este verano algún videojuego, manga o serie de televisión (como subtitular la nueva serie de Amy Sherman-Palladino, de la que me declaro fan desde aquí) pero ha surgido un plan que lo mejora, así que tendré que dejarlo aparcado de momento. Pero insisto en que hay mucho que hacer para todo tipo de público, así que no dudéis en intentarlo.
     
  9. ¿Becas? Becas… ¡Becas!: Aunque desgraciadamente el becado por instituciones españolas va camino de la desaparición y su existencia resulta bastante desagradable a según quienes, todavía existe. Cada vez se reduce más el número de becas que nos permiten disfrutar de ciertas condiciones ventajosas para aprender idiomas, trabajar en el extranjero, conquistar el mundo… En cualquier caso, aún hoy, siguen siendo una opción viable de cara al verano que es cuando muchas de ellas se desarrollan pero es oportuno recordar que generalmente hay que solicitarlas en primavera. Y no os limitéis a buscar solo en la web de vuestra universidad, ya que hay muchos otros programas que no están recogidos en estas, que generalmente solo recopilan los programas académicos con universidades que tienen convenios. Mi recomendación es que busquéis en las páginas de las embajadas, instituciones académicas del país del idioma con el que queréis involucraros, entidades sin ánimo de lucro que organizan programas internacionales (generalmente ONGs o similares que buscan implicación de los jóvenes en ciertos objetivos), programas europeos… La oferta es bastante considerable si no nos limitamos solo a España y sabemos buscar. Yo mismo he tenido la suerte de conseguir este año la llamada popularmente «beca MEC de idiomas» para ir a estudiar 3 semanas a Nueva York. No solo no voy a aprender, sino que además han cumplido uno de mis sueños (uno, que se conforma con poco) :) . Ojalá tengáis tanta suerte como yo.

 

Si nada esto te convence y lo tuyo son los métodos más expeditivos, siempre puedes recurrir a acabar con los traductores de la competencia. Así, por muy malo que seas, no tendrán más remedio que contratarte. ¡Qué tampoco es obligatorio seguir el camino típico!

Y por último, un consejo muy personal: desconecta. No solo de traducción vive el hombre (y menos con lo que a veces se paga). Olvida durante un tiempo las preocupaciones por la traducción o los estudios y disfruta relajándote. Una mente despejada y sin preocupaciones es el primer paso hacia un buen traductor y más importante, hacia una persona feliz (como veis, en el fondo soy un cursi). El segundo es todo el chocolate del mundo, pero eso ya lo dejamos para otra entrega.

¡Nos vemos dentro de un mes! ¡Sed buenos (pero no demasiado)!

Jornadas de transición al oficio de traductor e intérprete (III): Gary Smith

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Pasamos a la penúltima entrega de esta serie de entradas dedicadas a las Jornadas de transición al oficio de traductor e intérprete, que en esta ocasión dedicamos a la conferencia de Gary Smith, Traductor y Coordinador en Glokalize.

La mayoría de los traductores lo son por cuenta propia, así que Gary Smith, valiéndose de su experiencia, quiso centrarse en darnos unos consejos a la hora de tratar con clientes en su conferencia titulada «¿El cliente siempre tiene razón?». Para ello partió de cuatro temas centrales: la disponibilidad, las tarifas, el currículo y la visibilidad.

 

Disponibilidad

¿A qué nos referimos cuando hablamos de disponibilidad? Nuestro conferenciante se refiere a cómo responder ante el ofrecimiento de un proyecto. Lo que en principio es siempre una buena noticia, puede convertirse en un quebradero de cabeza futuro si no sabemos responder adecuadamente. No es un arte, pero sin duda tiene cierto mérito saber cómo aceptar un ofrecimiento sin parecer desesperado y cómo rechazarlo sin perder un cliente para siempre.

En primer lugar debemos saber que no tenemos que decir que sí a todo puesto que daríamos la sensación de estar desesperados para trabajar. Esa sería una muestra de debilidad que permitiría al cliente tratarnos peor que a otros que sepan negociar bien sus condiciones. Si decimos a todo que sí, nos convertiremos en ese tipo de trabajador al que recurren las agencias los viernes por la tarde (aunque como traductores noveles precisamente el mejor momento para introducirse en el mercado es cuando el resto de traductores están de vacaciones), algo que no suele ser conveniente. Muchos traductores, sobre todo los que están comenzando, cometen el mismo error: decir a todo que sí, y es que hay que saber decir que no. Si decimos que no el cliente pensará que tenemos otros clientes y que no siempre vamos a dejarlo todo por él. Por eso, incluso aunque decidamos aceptar un trabajo es mejor hacerlo con frases como: «Puedo encontrar tiempo para usted».

Si tenemos que decir que no porque no disponemos de tiempo, podemos sugerir la posibilidad de encontrarle otro traductor al cliente. En cualquier caso, no conviene pasar trabajos de agencias, solo los provenientes de clientes directos porque de no hacerlo así se reducen mucho las ganancias.

Es recomendable evaluar si queremos subcontratar o no, ya que:

  1. La revisión y organización también requieren tiempo
  2. Subcontratar a un traductor no adecuado significa más trabajo y menos dinero
  3. Tienes toda la responsabilidad del trabajo final

De la misma forma, también es aconsejable recordar cada cierto tiempo que seguimos disponibles para trabajar. Podemos aprovechar cuando recibimos un pago del cliente, al acabar un cursillo o un congreso, tras asuntos relacionados con impuestos, cambios de dirección electrónica… para mencionarle al cliente que estamos disponibles si nos necesita.

 

Tarifas

Se habla mucho de las tarifas, una de las cuestiones más planteadas en foros, congresos y debates varios. Gary Smith no quiso dejar de tratar este tema por el interés que suscita. Nos indicó que lo primero que hay que tener en cuenta es que una buena tarifa es aquella que te permite vivir y tener vacaciones. Una vez que partimos de ese punto básico hay que evaluar ciertas variables.

Textos diferentes, implican tarifas diferentes, además se suelen aplicar ciertos recargos por especialidad o por urgencia. Normalmente se suele establecer un descuento por volumen de trabajo, pero el conferenciante opina que no tiene mucho sentido. A la hora de decidir si aceptar un texto o no, conviene no tener miedo a los especializados. Es recomendable solicitar ver el texto y analizar el formato, el estilo de escritura, las repeticiones, si aparecen muchos nombres propios… Y es que lo que en un principio en nuestra imaginación era un texto especializado plagado de tecnicismos, podría resultar bastante más asequible de lo que temíamos.

Para evitarnos problemas es recomendable tener por escrito todo lo acordado con el cliente, especialmente si ha sido mediante conversación telefónica. Por eso también aconseja enviar un formulario al cliente que contenga preguntas como:

  • ¿Quién es el cliente final?
  • ¿Tiene su propio revisor? ¿Quién es?
  • Fecha/hora límite
  • Método de pago y términos
  • ¿Podré ver el texto final?

Además, cada cierto tiempo conviene revisar tarifas y subirlas si es necesario. El mejor momento para ello es con la llegada del nuevo año o después de las vacaciones. Esto también nos puede servir para eliminar clientes que no nos gusten. Por supuesto, si el cliente te gusta siempre puedes ser algo más permisivo.

 

Currículo

En el curriculum vitae es aconsejable mostrar los certificados pertinentes y señalar la experiencia en el sector, ajustando el currículo a cada cliente potencial. Por supuesto, también es recomendable mencionar las conferencias, talleres, congresos… a los que hayas asistido y las asociaciones de las que eres miembro. Como traductores una de las partes más importante de este documento serán nuestros idiomas y las especializaciones que han de mencionarse en un lugar preferente. Evidentemente, en el apartado de experiencia, es muy recomendable decir quién te recomienda, solicitando para ello recomendaciones a clientes y resaltando los más importantes. Todo lo anterior respetará una de las máximas de este tipo de documentos y es que el currículo ha de ser escueto, resaltando en negrita los puntos importantes.

 

Visibilidad antes, durante y después

Hazte notar siempre. No tengas miedo a hacer preguntas mientras realizas un proyecto, así el cliente se sentirá involucrado y comprobará que el trabajo es serio. Esto es especialmente importante en los proyectos largos, ya que cada cierto tiempo es conveniente hacerle saber al cliente que estás trabajando en ello y que todo va bien. Si tras terminar el proyecto surgiera cualquier problema grave achacable al cliente y si, tras haberlo intentado solucionar, el cliente te da largas, conviene ponerlo en conocimiento de otros traductores para que sean conscientes de estos hechos, pero eso sí, hay que evitar los insultos y exponer solo los hechos sin dar nuestra opinión. Aunque el cliente tenga la culpa tenemos que mantener siempre el respeto. Y es que si los hechos son lo suficientemente graves hablarán por si solos. Recuerda andar con pies de plomo, no hay una goma de borrar para eliminar lo ya dicho o hecho en internet.

Ya para concluir, estamos en condiciones de responder la pregunta del inicio: ¿El cliente siempre tiene razón? El cliente no siempre tiene razón pero sí derechos.

Nos vemos en la próxima y última entrega, ¡no faltéis!

10+1 cosas que odio de la traducción

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A todos los que estamos en el mundillo nos atrae la traducción por una o mil razones, pero sabemos que a pesar de las satisfacciones que nos aporta, no es perfecta. Hay una frase que dice: «A menos que acepte mis defectos es seguro que dudaré de mis virtudes». Para entender la grandeza de la disciplina a la que dedicamos nuestros esfuerzos, debemos saber ver sus defectos y aunque nos guste, o quizás por eso, criticar muchas cosas que ocurren en el proceso traductológico o a su alrededor.

Yo por mi parte, si me lo permitís, voy a aprovechar por una vez mi odio en favor de la sociedad y no en su contra, como hasta ahora he venido haciendo :P, y voy a contar lo que menos me gusta de este mundillo. Comprenderéis que aquí hable solo del lado oscuro de cada tema, ya que comentaré lo que me gusta en otra entrada. Así, lo que menos me gusta es:
 

  1. Las búsquedas infructuosas: cuando nos encontramos ante un término o una expresión desconocida y no sabemos o no estamos seguros de lo que significa, es en esos momentos en los que se hace imprescindible una labor de investigación documental. Por desgracia, esta tarea no siempre da sus frutos de manera rápida y todos hemos acabado hasta el gorro de una expresión porque no lográbamos averiguar lo que significaba, si tenía un equivalente acuñado, si alguien notaría su ausencia tras un asesinato silente… En esos momentos hemos de armarnos de paciencia, algo clave que nos permitirá afrontar la tarea con la minuciosidad adecuada sin desesperarnos demasiado en el proceso.

     

  2. Las dudas: un informático sabe cuando ha hecho bien su trabajo; si un ordenador no funcionaba y ahora sí lo hace, su trabajo ha sido exitoso. Si un cocinero prueba su comida y ve que sabe bien, puede estar satisfecho con su trabajo. Un miembro de la SGAE ve que no te queda ni un céntimo en el bolsillo y se va a casa feliz. ¿Y un traductor? ¿Cómo tenemos la certeza de que hemos hecho un buen trabajo? Fácil, no la tenemos. Podemos intuirlo en función del mimo y del esfuerzo que le hayamos dedicado a nuestro trabajo, pero nada nos asegurará que esos esfuerzos han ido en la dirección correcta. Sí, hemos dedicado horas a la labor de investigación antes de elegir la mejor forma de transmitir el significado de una palabra que tenía ese matiz trascendental en el original, ¿pero de verdad era una opción correcta? Y si lo era, ¿era la mejor opción?

    El problema de los traductores es que generalmente nos movemos en una gran zona gris. No se trata de si una traducción es correcta o no (porque eso no es tan difícil saberlo), sino de si es una traducción excelente, de si hemos logrado la mejor forma de expresar el original en nuestra lengua de destino. Por ese motivo un perfeccionista sufrirá mucho traduciendo, porque lo primero que debemos asumir como traductores es que no lograremos la perfección, es por eso que la traducción es tan humana, pues al partir de nosotros peca de nuestro mismo defecto: la imperfección.

     

  3. La situación de las universidades: la mayoría de los que andamos por aquí pasando el rato somos o hemos sido estudiantes de la Licenciatura o del Grado de Traducción e Interpretación o de alguna carrera o máster afín. Sea como sea, casi todos hemos tenido la oportunidad de comprobar las miserias de nuestras universidades. Puede ser que nuestra universidad sea una de esas que no cuenta con las instalaciones adecuadas (cabinas, ordenadores, número de alumnos por clase…), los temarios de nuestras asignaturas parezcan elaborados por alguien que no ha traducido un texto en su vida o los profesores no tengan ni una mínima idea de cómo enseñar y motivar a los alumnos. Esa responsabilidad corresponde a la institución y sin duda falla en muchos casos, pero por desgracia también algunos alumnos parece que van allí a pasar el rato sin implicarse ni aprovechar las ventajas que la universidad les brinda. Aún recuerdo con tristeza ver a la mayoría de alumnos de mi universidad dejar morir una asociación de estudiantes de Traducción e Interpretación. Afortunadamente para todos, parece que ciertas actitudes están cambiando.

     

  4. Aquellos maravillosos textos: no siempre vamos a tener que traducir textos que nos resulten amenos, interesantes, prácticos o fáciles y hay que intentar sobrellevarlo. Está claro que unos textos nos agradan más que otros y seguro que recordamos con una sonrisilla ese escrito con el que disfrutamos especialmente. Son esos los que nos dan un respiro o una satisfacción especial porque el tema nos gusta, pero por desgracia son minoría. Y no solo eso, desafortunadamente, interés aparte, muchas veces nos presentan un texto que nos hace dudar de si el autor era un escritor o un boxeador de palabras (dejando sin sentido a una tras otra) Por eso a veces descifrar un texto es una aventura propia de Indiana Jones, si este fuese capaz de tener pegado su culo a una silla durante unas horas (propósito número 15 del año realizado: hablar sobre el culo de Indiana Jones). De todas formas que no os engañen, vosotros moláis más que Indiana Jones :) .

Dan ganas de hacer esto cuando te encuentras un texto así

  1. El coste prohibitivo de las licencias de Software: a veces pienso, otras simplemente lo confirmo, que los responsables de las grandes empresas desarrolladoras de los principales programas TAO o de las APIs de las herramientas para traducir (Google, tú antes molabas) nos imaginan a los traductores autónomos como unos señores vestidos con frac, capa y portando un monóculo mientras damos instrucciones a nuestro mayordomo de cuántas vírgenes vamos a sacrificar en la próxima fiesta del embajador. Y no saben que el embajador ya no nos invita a esas fiestas, con lo divertidas que eran… Por desgracia no es así y no creo que cobrar varios cientos de euros por una licencia a un traductor que empieza a ganar sus primeros euros, o tener que invertir las ganancias de más de un mes en UN simple programa sea lo más proporcionado. Y si a eso le sumamos que hay programas que no merecen ni un euro porque parecen programados por monos psicóticos, la situación es aún más decepcionante.
     

  2. Lo poco valorados que estamos o la incomprensión del traductor:
    —¡Oh Dios, hay un muerto en mi cocina!
    —Tranquilo, solo es un traductor.
    —Menos mal, creía que era grave. ¡Qué susto!
    —Lo habrá traído el perro, ya sabes que le encanta traer porquería. Anda, trae una bolsa de basura que esto solo sirve de abono…

    Sí, el anterior diálogo quizás sea algo exagerado, pero como toda buena narración cómica (no digo que la mía sea buena), parte de una realidad que se exagera al máximo. No hablamos de cualquier cosa, esta cuestión probablemente sea la base de nuestras frustraciones profesionales. La mayoría de la sociedad no nos valora en su justa medida, y de esa sociedad forman parten nuestros familiares, nuestros amigos y sobre todo nuestros clientes, que en muchas ocasiones nos consideran como trabajadores de segunda, porque al fin y al cabo, nuestro trabajo se supone que lo podría hacer cualquiera. ¿Y es que cuántas veces no habremos oído frases como estas?:
    ¿Y eso de ser traductor es una carrera? Mi sobrina fue a la EOI, le salió más barato, y le enseñaron lo mismo que a vosotros. Ella es mejor traductora y puede hacer cualquier cosa que vosotros hagáis.
    —Bueno, no del todo, de momento ya no podrá hablar nunca más con su tía dije mientras sacaba el arma de repetición que todo buen traductor ha de llevar en el bolsillo.
     

  3. Los caraduras: seguro que a todos nos viene a la mente alguna situación que puede ilustrar este punto. Clientes que no pagan, supuestas pruebas de traducción que en realidad son empleadas para que traduzcamos gratuitamente un texto, tarifas vergonzosas o incluso plataformas web que recurren a sus usuarios para traducir gratuitamente su información a pesar de ganar millones o miles de millones de dólares. No dejemos que esta gente se aproveche de nosotros.

     

  4. Las críticas: sería de necios creer que las críticas por sí mismas son algo negativo. Y es que estas nos ayudan a progresar y a mejorar. Saber ver nuestros errores y poder corregirlos a la vez que aprendemos es un verdadero lujo. Por eso, hay pocas cosas más peligrosas que una persona que dice que nunca nadie le ha enseñado nada que no supiera. Y es que sin corregir errores, no podremos conseguir experiencia que no deja de ser  la palabra que usamos para referirnos a nuestras meteduras de pata.
    Dicho esto, es bien cierto que no todas las críticas son tan positivas, muchas proceden de puntos de vista fruto del desconocimiento, del sentimiento de superioridad (lo que entronca con el punto 6), de las veleidades o incluso de la inquina de ciertas personas. Aprende de las primeras y no dejes que te destrocen las segundas.

     

     

  5. Las tareas de gestión y promoción: yo aquí venía a traducir… pero no me dejan. Si somos trabajadores autónomos como ocurrirá en la mayoría de los casos, tendremos que lidiar con una serie de tareas que no creo que sean el sueño dorado de nadie. Tener que tratar con la administración para mantener al día nuestras obligaciones legales y fiscales, promocionar nuestros servicios para tener algo (que no sea una píldora del suicidio) que echarnos a la boca o recordarle a un cliente que nosotros tenemos la burguesa costumbre de cobrar por los servicios prestados son algunas de las obligaciones que contraemos, queramos o no, al ingresar al mundillo como profesionales.
     
  1. La soledad del traductor: estamos solos, abandonados a nuestra suerte. Somos libres, probablemente más que la mayoría, nosotros decidimos cómo orientamos nuestra labor, a qué nos dedicamos, en qué centramos nuestros esfuerzos… Esto provoca que nuestra única defensa y consuelo solamos ser nosotros mismos. Además, nos enfrentamos generalmente de forma diaria a un dispositivo electrónico llamado ordenador que es nuestra única compañía. Es triste pero no tenemos a ningún colega al lado al que contarle nuestras alegrías o nuestros sinsabores. Por suerte está internet, ¿será consecuencia de eso esta lista?

     

  2. El amor de los traductores por los gatos: puede parecer un punto de relleno, pero en realidad lo son los anteriores porque este es el tema del que quería hablar, esto es lo que de verdad preocupa a la sociedad. Quiero acabar con esta injusticia ante un animal sobrevalorado como es el gato. Este blog nació con el secreto objetivo (entre otros) de promulgar el amor por los patos y defender las injusticias que se cometen contra ellos. ¡Ahora os tengo donde quería! Y es que está demostrado científicamente por unos señores muy majos y muy científicos que el pato es el mejor y más mono animal, y quien haya tenido o haya visto uno me comprenderá. Por eso, como presidente de ADPPSSAVIHDAE (Asociación defensora de los patos porque son superiores a vosotros, insignificantes humanos. Doblegaos ante ellos), reivindico su aparición en las presentaciones de traductores e incluso que se deje hablar a uno como ponente en algún sarao, útil quizás no sea, pero adorable un rato. Y recordad, amad a los patos, ¡es Cristo quien os lo ordena!

Ahora mandamos nosotros, el trono nos pertenece, digo… ¡cuac!

¿Y vosotros por qué estáis en lo cierto al pensar que el pato es el animal más fantástico del mundo? Recordad que la próxima semana hablaremos del pato al que elegiremos como candidato a la presidencia del gobierno.

¿Y a vosotros qué es lo que menos os gusta de la traducción?

 

Jornadas de transición al oficio de traductor e intérprete (II): Laura Ramírez

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Tras unos problemillas técnicos (he tenido que volver a escribir la entrada, lo que os salvará de los chistes malos que había puesto xD) volvemos con una entrada en la que continuamos hablando de las Jornadas de Transición al Oficio de Traductor. No quiero ser pesado con esta serie de entradas (y aunque lo sea, ya no os libráis), pero sí publicar los apuntes que tomé. Ya os adelanto que quedan otras dos o tres entradas más que espero finiquitar pronto para abordar otros asuntos. Pero vamos a lo importante: la conferencia.

Esta segunda conferencia fue llevada a cabo por Laura Ramírez, traductora de alemán e inglés a español y también profesora. Dicha exposición, que versaba sobre redes sociales, se titulaba: «La web 2.0 como estrategia de comunicación para traductores».

Laura nos contó que, como traductores autónomos, dedicaremos el 50% del tiempo a traducir, pero el resto del tiempo lo emplearemos en tareas de gestión, facturación, promoción…. Es decir, emplearemos la mitad de nuestro tiempo realizando tareas ajenas a la traducción, por eso es importante asumir que parte de nuestro trabajo será hacer marketing. Y esta promoción pasa, en gran parte, por las redes sociales, a las cuales debemos sacarle todo el partido posible, teniendo siempre en cuenta las buenas maneras en la red (netiqueta).

Sin embargo, a pesar de su importancia, antes de lanzarnos de cabeza al mundo de las redes sociales debemos hacernos varias preguntas: ¿Para qué quiero usar estas herramientas? ¿A quién voy a dirigirme? ¿Dónde voy a encontrar clientes potenciales? ¿Tengo tiempo? (Si no tenemos tiempo deberíamos conseguirlo). ¿Y ganas? ¿Voy a ser capaz de tener una presencia constante? ¿Me gustan? ¿Me aclaro con ellas? Una vez que tengamos claras las respuestas, podemos empezar a dar los primeros pasos.

Es recomendable que primero optemos por un rol de observador para después, si lo deseamos, pasar a ser activos, para entender así mejor su funcionamiento. Debemos saber también que ser activo no es algo obligatorio, podemos usar las redes sociales como medio pasivo que nos sirva como fuente de información. ¿Es suficiente? Depende de nuestras expectativas. Si elegimos ser usuarios activos, tenemos que generar una marca personal e intentar ganar visibilidad, lo que puede ser un factor diferenciador respecto a una gran cantidad de traductores sin presencia o con menos presencia en estas redes. Y es que surgirán oportunidades gracias a esa visibilidad. Sin embargo, no significa que por tener mayor visibilidad seamos mejores traductores (no necesariamente), dice Laura. Hay que tener claro que conseguirlo no es fácil, requiere trabajo, tiempo y constancia para leer, hablar, escribir…, pero si lo hacemos dejaremos una gran huella.

Hay muchas redes sociales en internet, aunque solo algunas cuentan con una base importante de usuarios. Cada una de ellas tiene su propio enfoque y su manera particular de funcionar. Algunas de las más importantes y en las que conviene tener un perfil son: Linkedin (una red dedicada al empleo), Twitter o Facebook. Otras redes importantes: Delicious, que sirve para almacenar marcadores en la nube, y Quora, que es una mezcla entre Twitter y Yahoo! Respuestas pero con miembros y debates de mucho más nivel que esta última. También hay redes sociales especializadas en temáticas o regiones y que nos pueden ayudar a buscar potenciales clientes, teniendo en cuenta si casan las características de nuestro público objetivo con el perfil tipo de los usuarios de esas redes sociales (edad, nivel cultural, aficiones relacionadas con nuestra especialización…).

 

Cosas que tener en cuenta

  • Sigue para que te sigan. Si lo haces bien, tras un tiempo la gente te acabará siguiendo y conseguirás crear tendencia.
     
  • Pero, ¿a quién seguir? Sigue a gente interesante, que tenga blogs, tus mismas aficiones… No sigas por seguir.
     
  • Antes de lanzarte: observa, escucha, aprende… Aunque no lo entenderás del todo hasta que empieces a utilizarlo.
     
  • A la hora de elegir un nombre es importante elegir uno llamativo, que choque, para que pueda ser recordado. Esto es aplicable tanto a nuestro nombre de usuario en las redes como a nombres de blogs, de páginas personales…
     
  • Crea una información de perfil clara y directa. Es importante intentar personalizar al máximo nuestros perfiles, ya sea con una imagen de fondo que nos diferencie un poco más del resto de perfiles en Twitter, o con una foto nuestra. La foto ha de mirar al cliente y transmitir seguridad. Ten en cuenta que la marca eres tú y has de comunicarle esa confianza al cliente.
  • Es aconsejable crear una página profesional en Facebook y mantener el perfil personal aparte. Además, hay que tener cuidado con las fotos, lo que pueden ser unas divertidas fotos para nosotros, al posible cliente le pueden hacer desconfiar.
     
  • Utiliza la forma adecuada de comunicar en cada red. No enlaces redes sociales, no funcionan igual. No es lo mismo la forma de transmitir la información en Twitter que en Facebook, así que antes de publicar valora los medios más adecuados y ajústate a sus reglas.
     
  • Publica contenidos relevantes y muy interesantes. Para ello utiliza mensajes cortos, directos y correctos.
     
  • Especialízate. Si hablas sobre temas demasiado distintos tu mensaje se perderá.
     
  • Los mensajes personales no aportan valor, a nadie le interesa que le cuentes lo que haces cada minuto de tu vida. No tuitees todo lo que haces, solo lo verdaderamente importante.
     
  • No hables solo de ti, trata temas de interés para todos.
     
  • Ayuda a los demás: quien da, recibe.
     
  • Sé agradecido pero no seas pesado. Cada vez que alguien retuitee un mensaje tuyo es una buena idea darle las gracias. Eso sí, si das las gracias di algo más, no parezcas un robot.
     
  • Establece un diálogo abierto, no un monólogo, recuerda que se llaman redes sociales por algo. Ten diálogo pero además respeta a los demás y sus opiniones.
     
  • Cita, ¡no copies!Intenta ser el primero en compartir, conseguirás retuits. Eso sí, conseguir ser el primero requiere dedicarle mucho tiempo, tanto en buscar información como en estar presente cuando algo comienza a ser noticia. Si no tienes nada que decir, comparte lo que los otros han dicho. No copies, CITA.
  • Racionaliza tus contribuciones. Evita la sobrecarga de información, perderá su impacto y además puede molestar. Para ello hay herramientas para programar tuits o entradas en general.
     
  • No olvides promocionar tus canales pero para hacerlo no invadas espacios ajenos.
     
  • Define bien tu estrategia, asume la responsabilidad y esfuérzate para mantenerte.
     
  • Los números no lo son todo: tener muchos seguidores no te convierte en una estrella.
     
  • Sal a la calle, el mundo virtual puede llegar a ser demasiado absorbente.
     
  • Desvirtualiza, es divertido y te servirá para crear conexiones, y luego tendrás más cosas de las que hablar en las redes sociales.
     
  • Y sobre todo: ¡SÉ TÚ MISMO!

 

La verdad es que la conferencia fue un auténtico éxito y a mí me sorprendió gratamente ya que no conocía de nada a la conferenciante, aunque mi compañero de asiento (@alejandroleaz) tenía buenas referencias de ella. No se equivocaba porque Laura demostró tener un gran conocimiento de redes sociales y supo transmitir la importancia de la Web 2.0. Así que, desde aquí le hago llegar mi sincera felicitación y mi agradecimiento.
¿Y vosotros qué opináis? ¿Os parecen útiles estos consejos? ¿Habéis logrado ponerlos ya en práctica?

Jornadas de transición al oficio de traductor e intérprete (I): Pablo Muñoz Sánchez

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Hace unos días este blog superó el mes de vida y para que siga así, vivo, habrá que continuar escribiendo de vez en cuando… o al menos eso dicen las amenazas que he recibido. Atrás queda un largo periodo de exámenes en el que finalmente todo ha salido (razonablemente) bien :). Aunque tenía y tengo otras entradas en mente, de lo que voy a hablar hoy es de un evento que tuvo lugar el viernes pasado: las Jornadas de transición al oficio de traductor e intérprete.

Estas jornadas, que en realidad duraron un solo día, tuvieron lugar en la Universidad de Alicante el pasado viernes 3 de febrero. En dichas jornadas se pretendía dar una visión global sobre el panorama de la traducción y una serie de consejos de cara a iniciar nuestra actividad en dicho sector.No solo se enfocaban a licenciados o graduados, sino que muchos de los consejos nos hablaban ya de las actitudes, los consejos o las actividades que se podían tomar en consideración desde el mismo momento en el que se es un alumno oficial de esta titulación. Todo esto estuvo salpicado con una buena dosis de curiosidades y de humor, lo que el público agradeció.

El programa oficial incluía a nueve conferenciantes distintos, unos más conocidos que otros, pero sin duda todos nos dejaron información importante. Por eso, como la información fue muy útil y es posible que muy pronto desaparezca de nuestra memoria a corto plazo es importante recordar lo dicho para poder aplicarlo día a día, y para ello no creo que sea mala idea plasmarlo en este rincón de internet.
Es posible que mi memoria o mi imaginación me juegue una mala pasada (porque me odian y se la tengo jurada) como algunos precedentes indican, pero intentaré transmitirlo todo con la mayor fidelidad posible. Es cierto que mis anotaciones recogen lo dicho como puntos bastante inconexos y sin una narración clara pero voy a intentar darle la forma que creo que cada conferenciante le dio. Y es que resulta bastante aburrido leer una serie de puntos más o menos relacionados, que si bien contienen la información importante, son mucho más fáciles de olvidar. Y ahora, sin más dilación, vamos con el primero de ellos: Pablo Muñoz Sánchez.

Pablo optó por un estilo de presentación basado en imágenes y palabras o frases breves. Las imágenes eran bastante llamativas, hasta el punto de que cuando aparecían proyectadas el público reaccionaba inmediatamente, generalmente con risas. A pesar de que Pablo confesaba minutos antes estar nervioso, no se le notó nada durante la presentación y fue todo un éxito. ¿No lo crees? Pues para convencerte, ¡vayamos a la presentación en sí!

El tema era: «Hay vida más allá de la facultad» (y creo que no se refería a los bares de dichas facultades). El conferenciante dividió su exposición en dos partes: cómo llegó a ser traductor y lo que podemos hacer nosotros para serlo.


1. Cómo llegó a ser traductor

Este famoso bloguero ha conseguido posicionarse como uno de los traductores más conocidos y destacados de nuestro país, ¿pero cómo ha llegado hasta ahí? Pablo nos quiso contar el secreto de su éxito. (que consistía en asistir a todos los saraos posibles de traductores a los que va Xosé Castro, administrarle un potente somnífero que lo dejaba agotado durante varios días, y así aprovechar ese momento de debilidad para robarle sus clientes más valiosos. Así nos lo reconoció con una sonrisa de oreja a oreja mientras Xosé dormía misteriosamente.) Por eso nos narró su vida, para que viéramos que el camino no fue fácil y que él también tuvo dudas y miedos como nosotros.

En 1985 Pablo Muñoz Sánchez vino al mundo en Almería. El tiempo pasó (mientras maquinaba su cruel plan contra la humanidad) y cuando alcanzó los 14 años de edad, le picó el gusanillo del romhacking y empezó a traducir videojuegos por placer, principalmente en el grupo Sayans Traductions. Pablo pudo poner en práctica tres de sus grandes pasiones: la informática, los videojuegos y la traducción. De esa forma fue parte muy activa de dicho grupo y publicó unas cuantas traducciones hasta 2008, cuando el grupo se disolvió oficialmente.
Pero no nos adelantemos en el tiempo, años antes, en el 2003, Pablo estaba finalizando sus estudios en el instituto y tenía que decidir lo que iba a estudiar. Él ya casi estaba convencido para estudiar informática pero su madre le sugirió que estudiase Traducción e Interpretación. Aquel joven ya había traducido videojuegos y su madre pensó que quizás la idea le resultaría interesante. Pablo, consciente de que las madres son muy sabias empezó a contemplar las posibilidades de este nuevo mundo que se abría ante él. Le atraía mucho la idea y logró entrar en la Universidad de Granada ese mismo año aunque no lo hizo a la primera, tuvo que esperar al mes de septiembre para conseguirlo. Una muestra más de que la certidumbre nunca estuvo presente en esta historia.

Por supuesto, logró entrar y ya era oficialmente un alumno de dicha titulación. Le gustaba lo que hacía y eso hizo que en su paso por la carrera le fuese bien. Pablo no estaba arrepentido de su decisión y además supo compaginar a la perfección sacar su titulación adelante y tener tiempo para poder divertirse. No os creáis que él era un fuera de serie en cuanto notas, incluso tuvo algún problema para aprobar alguna asignatura. Por eso, no es realista pensar que por obtener peores notas vais a ser peores traductores o por no tener vida social para sacar mejores notas vais a ser mejores desempeñando este trabajo. En 2004 solicitó una beca Erasmus para ir a Dublín y finalmente en 2007 Pablo pasó a ser Licenciado en Traducción e Interpretación. Él como casi todos en ese momento tenía algo de miedo porque no sabía lo que le esperaba al terminar la carrera no había ninguna señal que le garantizase un buen porvenir, quizás solo su propia determinación. Así que vosotros tampoco debéis tener miedo a lo desconocido, porque puede ser que de la misma forma que a él le ocurrió, os aguarde un futuro brillante aunque ahora solo veáis oscuridad.

Nuestro conferenciante, anteriormente había pasado unas vacaciones de Navidad maquetando y revisando un texto por encargo de un profesor. En aquel momento no le hizo ni pizca de gracia pero tiempo más tarde le serviría para acceder a un trabajo como becario de informática en su facultad ya que necesitaban a alguien con esas habilidades. Además, en esa época conocería a Begoña Martinez que estaba gestando la idea de fundar la empresa Matiz Soluciones Lingüísticas y quería contar con sus servicios cuando esta iniciase su andadura. Mientras tanto como necesitaban un traductor en el Servicio de Traducción Universitario de la Universidad de Granada, preguntaron a Begoña si les podía recomendar a alguien, y así lo hizo. Como podéis imaginar la persona a la que recomendó fue Pablo.

Tiempo más tarde, recibiría una llamada de AbroadLink ya que habían recibido buenas referencias de él y de su blog. Curiosamente en aquella empresa tuvo que traducir un texto de 60 000 palabras sobre perforadoras aunque lo único que sabía es que las perforadoras se encargaban de perforar. Esto le sirvió para entender los textos de un museo petrolífero en Stavanger (Noruega) al que entró por casualidad en un viaje que realizó el verano siguiente. Aquello cobraba algo de sentido.

Tras unos meses en AbroadLink se daría una situación parecida, en el departamento de Recursos Humanos de Nintendo se fijaron en él, ya que habían tenido muy buenas referencias. Por supuesto, que su blog fuese tan popular también ayudó. Aquello no le sirvió para entrar directamente en Nintendo, pero sí para que se interesasen por él y le ofreciesen hacer una prueba de traducción. Evidentemente, los conocimientos que adquirió durante aquellos años en los que tradujo videojuegos le sirvieron para que la prueba le resultase más sencilla. Es posible incluso que si no hubiera sido romhacker, no hubiese logrado pasar la prueba (porque, claro está, la pasó). Allí estuvo dos años en los que disfrutó muchísimo traduciendo videojuegos pero decidió abandonar su puesto interno tras ese tiempo. ¿Por qué? Hay que tener en cuenta que los traductores en la sede en Frankfurt vivían en una especie de burbuja porque pasaban la mayoría del tiempo en un entorno artificial, es más, Pablo tras dos años seguía sin hablar bien alemán. Eso añadido al hecho de que en Alemania la vida social y nocturna no es ni remotamente parecida a la de aquí (y que la española cuando besa es que besa de verdad) y que Pablo sentía que aún tenía mucho que vivir y aprender y no quería estar ligado ya para el resto de su vida a algo fijo, le llevó a asentarse en Madrid como trabajador autónomo, de lo que no se arrepiente porque él ahora es feliz.

Esta es la simple historia de un traductor, uno que es muy conocido por todos nosotros, sí, pero que al igual que muchos de los que estamos leyendo esto ahora mismo, no sabía lo que se iba encontrar al licenciarse. Quizás no era el que más destacaba de su promoción pero luchó por lo que quería y tomó muchas decisiones que en su momento le hacían dudar, y que al pasar los años se revelaron como unas excelentes decisiones. Y es que con el paso de tiempo todo empezó a cobrar sentido: los puntos se conectaron. Si Pablo no hubiese sido un romhacker, su madre no le hubiese sugerido estudiar esta carrera. Si no hubiese realizado aquel encargo para su profesor no habría entrado como becario en su facultad. Sin esos conocimientos que adquirió al traducir videojuegos quizás tampoco habría pasado la prueba de traducción de Nintendo. Si no hubiera decidido abrir el blog quizás no sería tan conocido y yo hoy no estaría escribiendo estas líneas.

A pesar de que ahora no lo veamos claro, nuestras decisiones marcan nuestro destino, y aunque ahora todo parezca una nube oscura que revolotea a nuestro alrededor, eso no significa que no estemos tomando las decisiones correctas, es solo que no sabemos verlo en este momento.

Todo eso está muy bien, pero…

2. ¿Qué hacemos nosotros?

Nosotros podemos seguir unos consejos útiles que el conferenciante nos recomendó:

  1. Tener pasión. Has de luchar por lo que te gusta. No importa lo que sea pero hay que tener pasión. Si estás convencido de que la traducción es tu pasión, adelante, pero si tienes dudas quizás deberías plantearte si hay alguna otra cosa que te llene más. Incluso puedes buscar eso que te gusta y que te puede ser muy útil a la hora de traducir. Quizás seas un apasionado del motor o te encante ver documentales de animales en La 2. Todo eso te puede ayudar a ser un mejor traductor, de especializarte y de tener algo que te diferencie del resto.
     
  2. Buscar contactos. Los traductores, sobre todo los que empiezan y no tienen una cartera de clientes, están casi obligados a tener presencia en las redes sociales para ser visibles. Hoy en día si no estás en internet tienes un gran problema. Y por internet nos referimos a estar presentes en redes sociales como Twitter (muy importante), Linkedin o incluso Facebook. Por supuesto también es muy importante tener una página web propia o un perfil con nuestro currículum en internet.
    Casi tan importante como lo anterior, es aprovechar ciertos eventos como las propias jornadas para conocer gente y para darse a conocer, ya no solo porque nos puede servir para conseguir trabajo o para mantenerlo pasándoselo a un colega cuando estamos saturados, sino porque socializar mola (esto lo digo yo xD).
     
  3. No temer al ordenador. ¿Qué es un taxista sin taxi? Pues lo mismo que un traductor sin ordenador. Es obligatorio estar familiarizado con él y perderle el miedo. No hablamos de crear nuestros propios programas o de conocer los entresijos de una base de datos, pero sí de tener ciertas destrezas básicas y de dominar los programas ofimáticos y las herramientas de traducción. Debes familiarizarte con la que probablemente será tu herramienta de trabajo y que sin duda te facilitará mucho tu labor (la mayoría de las ocasiones).
     
  4. Salir al extranjero. Las posibilidades que se nos brindan hoy en la enseñanza universitaria no son para menospreciarlas. Si podemos deberíamos irnos al extranjero, sobre todo a aquellos países con lenguas con las que nos interese practicar (y creo que se refirió a los idiomas y no al músculo, aunque puede que a ambos…). Hay que salir de nuestra zona de confort y afrontar esos retos aunque en un principio no nos atraigan. En el caso de Pablo no le apetecía irse de Erasmus pero luego acabó siendo una de las mejores experiencias de su vida. Conviene que nos lo planteemos seriamente porque todo esto nos permitirá aprender y también abrirnos mercados.
     
  5. Seguir formándonos. Un traductor debe estar en formación continua, ya sea a través de cursos especializados, congresos, jornadas, másteres… Él recomendó que una vez  terminásemos nuestros estudios principales, no dejásemos de trabajar, sino que trabajásemos y cursáramos estudios al mismo tiempo. Para esto son ideales los cursos a distancia como el Máster en Traducción Audiovisual que él mismo realizó.
    Además, sería aconsejable leer otros blogs sobre traducción, y no solo de traducción, porque un traductor debe estar al tanto de lo que ocurre a su alrededor y saber un poco de todo. Lo que siempre se ha llamado cultura general, vaya.
     
  6. Traducir altruistamente. No hay que hacerlo para empresas que se aprovechen de nosotros, pero sí para organizaciones sin ánimo de lucro. Así ganaremos experiencia y nos diferenciaremos del resto de traductores. Ya hemos visto como en el caso de Pablo, a él el romhacking le ayudó a conseguir el trabajo que quería. Si nosotros empezamos ya desde la carrera a traducir de forma desinteresada, podremos adquirir conocimientos y destrezas que luego tendremos la posibilidad de aplicar en el mundo laboral y aventajar a aquellos que solo se dedicaron a la parte más teórica de la carrera. Recomendó como un recurso útil mi entrada «El traductor inexperto»  (¡Gracias! ¡Y saludos a los nuevos lectores!).
     

El conferenciante, bloguero, tuitero y traductor quiso terminar su conferencia dándonos una pequeña inyección de motivación. Así, quiso dejar claro que tenemos que perseguir nuestro objetivo y no dejar que nunca nadie nos diga que no podemos hacer algo, porque tenemos que ser conscientes de que no hay nada que no podamos solventar porque nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo (Julio Cortázar).


Descargar | convertir a MP3

Ah, si queréis seguir lo que se dijo en directo durante las jornadas, podéis recurrir a este PDF por gentileza de Manuel Saavedra. Para situaros, la ponencia de Pablo tuvo lugar de 10:02 a 11:04. Aunque sin duda lo mejor fue poder disfrutarlo en directo y buena prueba de ello es que todo el mundo hablaba maravillas de su exposición.

El traductor inexperto

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Cuando un traductor sale de la universidad y no para volver al día o a la semana siguiente, sino porque se tiene que enfrentar a la búsqueda de un empleo o incluso ya desde mucho antes, cuando ve que entra en la recta final de su primera etapa de formación (un traductor nunca deja de formarse), es posible que vea que no tiene experiencia significativa que aportar. En algunos casos, si ha tenido mucha suerte, sobre todo en según qué universidades, habrá logrado estar unas semanas como becario en prácticas para alguna empresa del sector, pero incluso en esos casos a veces no es suficiente y en muchos otros, que son por desgracia mayoría, su experiencia laboral, o simplemente su experiencia fuera de la universidad (en eso que se conoce como mundo real) es cero, un papel en blanco, tan blanco que haría llorar de emoción al payaso de Micolor.

La experiencia, divino tesoro (era así, ¿no?), es eso que nos permite ver lo torpes que fuimos una vez. Esta experiencia fruto del aprendizaje no se trata solo de un trofeo, un distintivo que poder lucir en un trozo de papel como pudiera ser el currículo, sino sobre todo una manera de enfrentarse a los problemas del mundo real cuanto antes, una forma de poder empezar a adoptar los automatismos, de descubrir las mejores fuentes de consulta y de empezar a sorprender a la gente con nuestro trabajo. Pero mucho más importante que todo eso es poder disfrutar de lo que hacemos, de mirarnos al espejo y ver una sonrisa de satisfacción porque nos gusta lo que estamos haciendo y además estamos aprendiendo en el camino. ¿Hay algo mejor que estar orgulloso por el trabajo de uno mismo? Bueno sí, que además nos paguen, que esos motivos para estar orgullosos sean ciertos y que nos feliciten, pero todo llegará.

Desde mi posición como estudiante, cuando empecé a tener la necesidad de esbozar ese dichoso curriculum vitae que tantas pesadillas provoca, el primer gran problema con el que me topé fue que no sabía qué poner en la experiencia laboral. Sí, era un estudiante y la inexperiencia va de soi, pero aunque no fuesen trabajos importantes consideraba de valor incorporar algo significativo a ese documento. Los estudios son importantes pero sin una experiencia que destacar es como saborear una comida sin perejil (Arguiñano, ¿qué haces aquí? ¡Deja de colarte en mi blog!). Por eso me vi inmerso en la búsqueda de fórmulas por las que poder traducir desde casa, ganar experiencia y tener muestras de mi trabajo. En cualquier caso, aunque hemos hablado varias veces del currículo, no nos ceñiremos solo a las más pragmáticas para este tipo de documentos, sino a todas aquellas que nos sirven para ganar experiencia sin que sea un empleo propiamente dicho, porque sobre empleos remunerados hablaremos en otra ocasión.
 

A continuación las formas más destacables de adquirir ese bagaje:

 

  • ONGs: Por todos es sabido que en muchas organizaciones buscan voluntarios que quieran colaborar de forma desinteresada con inestimables labores sociales. Como traductores tenemos la posibilidad de colaborar con este tipo de organizaciones traduciendo textos gratuitamente. Puede ser una forma alternativa de colaboración si nos sentimos comprometidos con la labor de una organización aunque, por supuesto, nada nos impide colaborar con una ONG de más de una forma. Existen infinidad de ONGs y además hay unas cuantas páginas que se encargar de canalizar la necesidad de traductores de estas asociaciones y a las que puedes recurrir si no tienes una ONG preferida o con la que estás más comprometido no necesita ningún traductor en ese momento, lo que deberías comprobar previamente contactando con ellos.

    Si no sabes por dónde empezar, desde aquí te sugerimos algunas páginas:
    Global Voices
    Hacesfalta
    Idealist
    International Alliance of Inhabitants
    International Children's Digital Library
    The Rosetta Foundation
    Translations for Progress
    Translators For Kids (inactivo)
    UN Voluntarios
    VolunteerMatch

     

  • Conferencias: Parafraseando un clásico diremos que hay un montón de conferencias ahí fuera (de nuestra pantalla), pero también dentro. Y es que hay toda una serie de páginas que se dedican a crear subtítulos para aquellos que quieren seguir aprendiendo, y para eso estamos nosotros, para ayudar a esas personas que no tienen la suerte de conocer un idioma lo suficientemente bien como para entender el contenido sin subtítulos. La gran conocida de este sector es la plataforma TED, con una gran cantidad de conferencias disponibles sobre ideas que vale la pena difundir, y que se basa en la tecnología de dotSUB para poder añadir subtítulos a los vídeos.

    Traducir conferencias es una gran oportunidad no solo de adquirir esa experiencia tan necesaria sino también de aprender mientras traducimos de otros temas no directamente relacionados con la traducción. Y es que lo bueno de la traducción es que se aprende muchísimo, es tal la variedad de textos, medios y fuentes con la que el traductor se encuentra y sobre los que a menudo tiene que investigar que a la fuerza aprende en el proceso. Esto ocurre incluso para los traductores más especializados y familiarizados con un tema. Si lo que quieres es traducir y aprender sobre nuevos temas esta es una opción que no suena nada mal, ¿verdad?
     

  • Videoclips: Aunque quizás no sea la forma más habitual de dar rienda suelta a nuestra creatividad, hay muchos vídeos musicales que podemos subtitular. ¿Qué voy a decir sobre canciones? Music is in the air. La música está presente en nuestra vida diariamente, queramos o no. Salvo que estemos en plena naturaleza, en un monasterio o en un concierto de Justin Bieber, la escucharemos. Todos tenemos nuestras canciones y grupos favoritos y ya hemos visto la calidad de muchas de esas traducciones, o peor aún, no hemos visto nada porque nadie se ha animado a subtitularlas, así que, ¿por qué no le haces un favor al mundo musical y traduces estas canciones? Seguro que si a tus conocimientos del idioma le sumas un tema musical que es de tu agrado, es muy probable que logres un gran trabajo. Si no al principio, sí tras unos cuantos intentos, aunque si lees este tipo de artículos significa que te preocupas por hacerlo bien y creo que así lo harás. Además, es un mundo bastante agradecido, créeme que el nivel no es muy alto, hay tales aberraciones pululando por ahí que habría que reiniciar internet para borrar millones de vídeos que circulan por la red, así que seguro que elevarás el nivel y de paso quizás descubras o nos descubras algo más sobre música.

    Para esta labor contaremos, entre otras herramientas, con la ya mencionada página de dotSUB para los que no se quieran complicar la vida con labores técnicas y con Aegisub para los más expertos.
     

  • Wikipedia: La Wikipedia es una gran fuente de conocimiento… o debería serlo. Casi todas las entradas disponibles en nuestro idioma proceden de traducciones de la versión en inglés de Wikipedia, así que colaborar con esta plataforma de conocimiento es bien sencillo si conoces esta lengua o alguna otra porque, evidentemente, los temas culturales propios de un determinado país estarán más detallados en la versión de la Wikipedia de ese país que en la versión en inglés por mucho que sea esta la que tiene la mayor cantidad de artículos. Así que si no te ves capaz de traducir desde el inglés pero sí desde otro idioma no es un problema, es más, es un punto de valor añadido porque la gran mayoría de traductores tienen este par de idiomas. Tal y como comenta Vincent Torres en los comentarios, no estamos restringidos solo a la Wikipedia, hay otras muchas enciclopedias temáticas de tipo colaborativo disponibles en varios idiomas y que necesitan traductores. Sea cual sea la enciclopedia que elijas, al igual que en las conferencias, esta es la plataforma ideal para aprender a la vez que trabajamos en algún tema que nos interesa.
     
  • Fansubs: Cuando hablamos de fansubbing no nos referimos solo a los fansubs de anime japonés, aunque probablemente al usar este término sea lo primero que nos venga a la cabeza. Este vocablo puede englobar a los subtítulos hechos por fans de la mayor parte del contenido audiovisual de cierta duración. Traducir (subtitular) series de televisión o películas no requiere de unos grandes recursos, siendo el más notable el caso de los subtítulos para series de televisión, sobre todo americanas (aunque seguro que encuentras alguna serie en el idioma que domines) que se han popularizado en los últimos años y en los que una misma persona se encarga de traducir y ajustar los tiempos. Su facilidad viene por lo simple del proceso y los pocos pasos (traducción y ajuste de tiempos) de los que consta ya que en este caso se suelen distribuir solo los subtítulos, siendo el propio usuario el que debe buscar el archivo de vídeo.

    Por el contrario, en el caso de los anime japoneses, los fansubs suelen constar de equipos de varias personas que se dividen las tareas de búsqueda y descarga de RAWS, ajuste de tiempos, traducción de subtítulos, karaokes, corrección, compresión, distribución… Si sabes japonés los fansubs llamarán a tu puerta con una caja de magdalenas o con un poco de cloroformo y una cuerda (según el estilo de reclutamiento del fansub) porque en el mundillo hay muy pocos traductores que tengan un nivel suficiente de japonés para traducir desde este idioma. Eso por suerte o por desgracia, permite que teniendo conocimientos de otros idiomas, generalmente el inglés, puedas traducir tomando como base los subtítulos de otros grupos de habla inglesa. También se puede traducir de grupos que traducen a otros idiomas pero en muchas ocasiones las traducciones son también desde el inglés con la consecuente pérdida por la doble traducción.

    Pero los fansubs no se dedican solo al subtitulado de películas y series, también los hay especializados en el octavo arte. Se dedican a la traducción de manga y cómics en general, en lo que se denomina scanlation, término formado a partir de la contracción de scan (escanear) y translation (traducción). Un mundo apasionante el de los fansubs y los subtítulos de series y películas, ¿no? A mí desde luego me parece uno de los más atrayentes.

    Sea como sea, aquí tenéis algunas referencias por las que empezar:
    Anime Rakuen
    Animesubs
    Menudo-Fansub
    Solosubtítulos
    Subtítulos.es
    Submanga
    Tanoshii Fansub
     

  • Romhacking: @PMStrad, el famoso tuitero y bloguero ya ha hablado en infinidad de ocasiones de este tema, de hecho, yo he de confesar que seguía a su grupo de traducciones, Sayans Translations, y jugué a alguna de sus ROMs y también a las de otros grupos como Paladin Knights o Ereza Translations y otros tantos que mi memoria ya no alcanza a recordar. Pues bien, si hoy en día yo necesitase un traductor para algún trabajo y supiese que un traductor de esos grupos ha convertido esa afición en una forma de ganarse la vida, sin duda lo contrataría. Evidentemente, esto sería una carambola del destino que es muy rara que se dé, pero lo que quiero decir es que el mundo del romhacking es uno de los más bonitos y apasionantes y que mejor permite desarrollar y mostrar nuestro potencial

    Es uno de los mundos más agradecidos porque es bastante impresionante ver cómo se modifica un juego y lo puedes jugar con esas modificaciones. Parece algo mucho más virtuoso que una simple traducción de una película. Y además, es un tipo de trabajo que fomenta la creatividad, permite dejarnos innovar y hacer la caracterización según la forma de hablar de ciertos personajes, desarrollar un vocabulario propio para estos, traducir juegos de palabras y chistes en general… Esto ocurre sobre todo en los juegos tipo RPG o con una gran cantidad de texto en cuanto a la historia. Por eso, también es necesario que tengamos en cuenta el tiempo que queremos dedicar y saber si seremos capaces de traducir tal cantidad de texto. Pero si lo hacemos bien, el resultado puede llegar a ser asombroso.

    Para traducir juegos no solo está el método del romhacking, también hay juegos abandonware, o aún mejor, freeware o de código abierto que buscan traductores y requieren de menos conocimientos técnicos puesto que es el propio programador el que proporciona las herramientas de traducción y no hay que recurrir a la ingeniería inversa (salvo en el primer caso).
    Si te interesa el tema, no puedes perderte la página de Romhack hispano, el Manual de traducción de videojuegos ni Romhacking.net.
     

  • Software: El mundo del software quizás no permita mostrar tanto nuestras capacidades como traductores pero sin duda también es una buena opción por la gran cantidad de software libre que hay disponible en la red. Hay tal infinidad de proyectos con la que podemos colaborar y no solo eso, sino que también tenemos la suerte de contar con plataformas que se encargan de recopilar estos proyectos que buscan traductores. El problema de este tipo de traducciones es la falta de contexto y la abundancia de tecnicismos informáticos en muchas ocasiones, aunque si conocemos el programa no debería de suponernos ningún inconveniente. Además, las variables pueden ser otro inconveniente por ser difícil saber a qué pertenecen y cómo colocarlas pero por otra parte es una magnífica oportunidad de empezar a familiarizarnos con ellas. Otro problema de este tipo de traducciones es la continua salida de versiones, que puede hacer que un programa ya tenga partes traducidas o que habiendo traducido tú una versión determinada, en el futuro se encargue o se te adelante otro traductor, no siendo un indicador de tu trabajo, ya que solo serás un cotraductor. En cualquier caso para esto hay alguna solución que mencionaré en el futuro, pero que básicamente se reduce al uso de una hoja de cálculo con la información.

    Tenemos que tener en cuenta que podemos interesarnos en traducir (o mejorar la traducción, aunque a esto le dedicaremos un tema aparte) algún programa que usemos, siempre y cuando sea software libre o al menos su autor no se lucre, porque no queremos que se aprovechen de nuestro trabajo, ¿no? Por supuesto, es muy distinto si tenemos la suerte de que alguna de estas empresas de software de pago o con publicidad nos ofrece hacernos cargo de una traducción a un precio razonable y nos vemos capaces de hacerlo, pero desgraciadamente esto no sucede muy a menudo en esta etapa, aunque siempre se puede intentar. 

    Recursos destacados:
    KDE Localization
    Launchpad
    OpenOffice.org Localization Project
    Pootle
    Transifex
    Translation Project

     

  • Aplicaciones para móviles: He querido hacer una categoría aparte porque este es un mundo con un crecimiento exponencial y una necesidad constante de traductores, sobre todo en las dos grandes plataformas, iOS y Android, aunque tampoco se pueden perder de vista a las aplicaciones pertenecientes a Windows Phone o incluso al moribundo Symbian. Hay tal cantidad de programas y juegos gratuitos y sin publicidad en estas plataformas que tenemos todo un mundo para elegir. La gran ventaja de estas aplicaciones es que suelen contener una cantidad de texto mucho menor que el software para ordenador y así no es difícil poder traducir una aplicación por completo nosotros mismos y poder decir en nuestro currículo que nosotros tradujimos tal aplicación. Además, en este campo el vocabulario no suele ser muy especializado, porque estas aplicaciones se caracterizan por ser aplicaciones cotidianas y muy sencillas.
    Podemos buscar en los repositorios de Android, iOS, Windows Phone, entrar en las páginas webs de esas aplicaciones y ver si hay algún apartado para colaborar con la traducción, o enviándole directamente a su autor un mensaje a través del formulario de contacto.
     
  • Libros: Hemos hablado de cómics y manga pero no hemos mencionado que también podemos traducir libros de dominio público ya sea porque fueron publicados con esas condiciones inicialmente o porque sean obras que hayan pasado al dominio público debido a que hayan transcurrido la cantidad suficiente de años desde la muerte del autor. También podemos traducir libros cuyos derechos no hayan sido adquiridos por ninguna editorial dedicada a la publicación en el mercado español o el mercado al que nos queramos dirigir. Traducir libros es una ardua tarea que en general exige una gran creatividad como traducción literaria que es. Quizás sea atreverse con uno de los «rivales» más difíciles si no tenemos experiencia, pero si nos interesa, cuanto antes demos esos primeros pasos, antes empezaremos a aprender sobre ese tipo de traducción.

    Si te gusta la literatura y además eres aficionado a escribir tus propias historias partes con ventaja sobre el resto de traductores, así que no es mala idea aprovechar estas aptitudes para traducir una historia, o un simple capítulo, sin por supuesto, dejar de lado de los relatos cortos, porque en ocasiones traducir un libro completo puede llegar a ser tan gratificante como agotador. Al fin y al cabo, no olvidemos que esto lo hacemos por nosotros, aunque si en el futuro nos sirve como muestra de nuestro trabajo, perfecto.

    Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes unos enlaces que pueden servirte de inspiración:
    Digital Book Index
    Feedbooks
    Google Libros
    Project Gutenberg
    Public Domain Archive and Reprints Service
     

  • Webs: También se necesitan traductores para páginas webs porque si hablamos de internet, hablamos de millones de páginas web que no están en nuestra lengua y que en muchos casos buscan traductores. He de decir que no soy muy partidario de las costumbres que parecen haber adoptado ciertas páginas web como Facebook o sobre todo Twitter en cuanto a elegir traductores no profesionales. En muchos de estos casos estas traducciones dejan mucho que desear, pero no deja de ser una vía más para adentrarse en el mundillo y no todas las webs que necesitan de nuestra ayuda son redes sociales que ganan millones de dólares o pretenden ganarlos, sino que hay otras muchas webs sin ánimo de lucro que agradecerían nuestra ayuda para transmitir su mensaje, solo tenemos que contactar con sus webmasters.

No hace falta que diga (pero lo voy a decir porque soy un pesado:D) que algunos de estos trabajos no son todo lo legales que nos gustaría, aunque en general en las actividades aquí mencionadas se respeta al poseedor de los derechos o al autor de la obra en general, bien es cierto que traducir un libro o un juego cuyos derechos no poseemos no deja de ser ilegal o cuando menos alegal (aunque jurídicamente este término no tenga sentido). Aquí debe entrar en juego nuestra ética (¿he oído juego? Apuesto 100 euros al rojo), y si bien tenemos que saber que lo que hacemos no es legal en muchos de estos casos, si no hacemos daño a nadie traduciéndolo no creo que nos deba suponer un obstáculo. ¿Realmente se hizo algún daño cuando los grupos de romhacking de la época tradujeron el Chrono Trigger al español?, una obra maestra que sin su ayuda nunca la habríamos podido disfrutar en nuestro idioma. ¿Y aquel que tradujo un libro que nunca llegó a ser editado en España? ¿Y si hablamos de fansubs que tradujeron una serie mientras que no llegaba al mercado español, popularizándola? No me parece que sea precisamente daño lo que hacen estas actividades. Por mucho que no sea legal siempre que se tenga una ética profesional no veo el problema aunque podemos volver sobre este debate en el futuro que es uno de los más polémicos desde la penetración a gran escala de internet.

Aquí he reseñado las principales actividades a las que podemos dedicar nuestro tiempo, pero hay muchas otras como pueden ser la traducción de noticias, artículos de blogs, reportajes de prensa o revistas, adaptación de anuncios que aunque sus autores no busquen una traducción para publicarla en su propio medio, nosotros mismos podemos decidir que esa información merece ser compartida en el idioma de Cervantes (y de mi vecina del quinto, que también tiene derecho a compartir idioma con Cervantes, que siempre se lo apropia él todo, ¡hombre ya!).

Y hasta aquí mi primera entrada que espero que os haya interesado y sea la primera de muchas más. Recordad que podéis seguirme en Twitter: @Pcsl. Y por supuesto, me gustaría saber vuestra opinión. A vosotros, ¿qué os parecen estos métodos? ¿Habéis traducido desinteresadamente? ¿Os gustó la experiencia?

Así comienza

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Con un título (el de esta entrada) procedente de una serie de televisión, que os animo a que adivinéis (no es nada rebuscado), comienza la andadura de este blog. Un blog con un nombre extraño, pero no podía ser de otra forma si quería estar en consonancia con su autor. Había que crear una marca de impacto, bueno, una marca en realidad, y que fuese una sola palabra. Hablar de marcas no significa que esto sea un blog comercial, más que nada porque no soy el mejor vendedor del mundo, y sobre todo porque soy un modesto estudiante. Es simplemente que me gusta crear nombres nuevos por muy absurdos que sean.
Así, volviendo al nombre, tal y como iniciaba este primer mensaje, he de decir que aunque su historia se remonta a más de 2 años atrás, como toda buena historia merece ser contada ante un buen café o un buen manjar en general, pero como ni es una buena historia ni la tecnología se ha desarrollado lo suficiente como para degustar cibercafés, como mucho construirlos y las paredes de estos no tienen pinta de ser muy sabrosas, diremos solo que proviene de la hábil contracción (sí, qué hábil…) de traducción y mundo y bueno, la letra 'X' es un nexo de unión perfecto tanto visual (solo hay que fijarse en la forma de la letra 'X') como conceptualmente así que ahí está uniendo ambos vocablos. Por tanto, no es difícil de imaginar que el mágico mundo de la traducción será nuestro punto de partida hacia un incierto destino, aunque trataremos de describir los paisajes que nos acompañarán en nuestro viaje.

A veces Siempre es complicado abrir un blog, no sabes muy bien qué decir, pero te ves obligado a escribir un mensaje de presentación. En esa misma situación estoy en este momento, me veo en la necesidad de anunciar las intenciones de este blog, que no pueden ser otras que las de su autor (o autores). Este blog estará vinculado totalmente a la traducción y a los idiomas, que me interesen a mí, claro. Intentaré abarcar temas centrados en la profesión del traductor al igual que curiosidades lingüísticas, entradas sobre el dominio de nuestra propia lengua desde un punto de vista filológico (¡malpensados!) e incluso aspectos relacionados sobre el aprendizaje de idiomas. Así, será inevitable que aparezca alguna entrada relacionada con el japonés y las diferentes perspectivas desde las que se puede aprender este fascinante idioma.

Sobre mí, diré que soy un estudiante de Traducción e Interpretación de la UMU, de un curso indeterminado, aunque más cerca del final que del principio, y será desde esta perspectiva desde la que trataré desde este espacio de hablar de lo que he aprendido, lo que me gustaría que me hubiesen enseñado, consejos sobre diversos aspectos traductoriles… Aunque más que nada será un lugar de aprendizaje por mi parte, en el que espero que colaboréis si os interesan, aunque solo sea un poquito, los idiomas. Evidentemente, esto no sería posible sin mucha gente que me ha animado a hacer esto  y a la que estaré agradecido (y de hecho, si no me hubieran regalado un dominio, hubiera colaborado en otro blog), y hasta es posible que incluso alguna persona publique por aquí también sus propias entradas. Pero no nos adelantemos en el tiempo, más que nada porque tengo mi DeLorean en el taller. Todo eso será más adelante y solo si logro mantener cierta continuidad e interesar a alguien.
 

Con poco más que decir salvo que espero que sepáis perdonarme mis errores, nos vemos en la próxima entrada que será sobre la experiencia no profesional y que espero que sea de vuestro interés.

He vuelto al mundo de los blogs
¡Cariñooo, ya estoy en casa!

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